Los cambios de tiempo y el Cambio Climático

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Gráfico del chorro polar inyectando aire frío desde Groenlandia (y vuelta)

24 de noviembre de 2008.- Se nos acercan, esta semana, vientos helados procedentes de Groenlandia. Los trae la corriente en chorro, un río de aire poderoso, de 200 km de anchura y de 3 km de profundidad, que circula a unos 10 km sobre nuestras cabezas y que, como cualquier río (y cualquier bandera al viento) oscila y hace meandros. Según va girando ese chorro de aire, unas veces inyecta sobre España aire húmedo y cálido del Atlántico tropical, y otras, como hoy, aire frío y seco de las heladas aguas polares.

El cambio climático ha calentado la Tierra, y la va a calentar mucho más. La parte del planeta que más ha subido su temperatura media es el Polo Norte. Un polo más caliente, y que se enfría más despacio, causa que el chorro polar se mantenga hasta diciembre en una latitud media que corresponde a Inglaterra. Por ello, hasta entrado diciembre en España sólo cae lluvia de tipo torrencial, cuando un meandro intenso del chorro entra en la Península.

Hace 50 años entraban unas 10 borrascas suaves (frentes cálidos seguidos de frentes fríos) en cada otoño, en España. Ahora la media está entre 5 y 6. Los pantanos y los acuíferos, que exigen un suelo lleno de agua como una esponja, no se llenan con las lluvias torrenciales. Al faltar las lluvias suaves, los pantanos españoles de las cuencas al sur del paralelo 40 llevan ya un par de décadas a mitad de su capacidad.

El clima es un sistema no lineal, que va amplificando los efectos de su cambio. Estamos ahora ante la puntita del iceberg. Si no paramos de emitir CO2 y metano, el iceberg completo será un desplazamiento del chorro otros mil kilómetros hacia el norte, una reducción de las borrascas atlánticas a un par de ellas en otoño y otro par en primavera, y algunas lluvias torrenciales que no recargarán los acuíferos.

¡Al tiempo!

Antonio Ruiz de Elvira

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