La tasa de deforestación global se ha reducido en un 37%


NACIONES UNIDAS LANZA OFICIALMENTE EL AÑO INTERNACIONAL DE LOS BOSQUES

Nueva York, 7/2/2011, (Ecoestrategia).- La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inauguró oficialmente el Año Internacional de los Bosques que se inició la semana anterior y cuyas actividades abarcarán todo el al 2011.

El presidente de ese órgano de la ONU, Joseph Deiss, destacó la importancia de las áreas forestales para la subsistencia humana, señalando que “œcentenares de millones de personas, fundamentalmente en los países en desarrollo, dependen de los bosques para su vida cotidiana”¦ son el pulmón del planeta; sin embargo, cada minuto que pasa desaparecen unas 25 hectáreas de floresta”.

En el marco de la ceremonia de inauguración del Año Internacional de los Bosques realizada a principios de esta semana en Nueva York, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) presentó el último informe Situación de los bosques del mundo (SOFO, por sus siglas en inglés).

El documento enfatiza el hecho de que los millones de personas que dependen de los bosques desempeñan un papel vital en su gestión, conservación y desarrollo sostenible en todo el mundo, pero se subestima su derecho a usar los recursos forestales locales y a obtener beneficio de ellos.

“œLo que necesitamos durante el Año Internacional de los Bosques es poner énfasis en la conexión entre la gente y los bosques, y los beneficio que pueden devengarse cuando los bosques son gestionados por la población local en formas sostenibles e innovadoras”, aseguró Eduardo Rojas, director general Adjunto de la FAO para Bosques.

Según la FAO, la tasa de deforestación mundial se ha reducido en un 37%, pero queda mucho por avanzar, fundamentalmente en Sudamérica y África.

Aporte a la “œeconomía verde”

El informe subraya que la industria forestal constituye una parte importante de una economía más “œverde” y que los productos madereros tienen cualidades ambientales que pueden ser apreciadas por la gente. La madera y los productos derivados, al tratarse de materias naturales, proceden de recursos renovables que almacenan carbono y que tienen un potencial elevado para ser reciclados.

La industria forestal responde a las numerosas inquietudes sobre cuestiones sociales y ambientales mejorando la sostenibilidad del uso de recursos, utilizando más materiales de desecho para elaborar productos, incrementando la eficiencia energética y reduciendo las emisiones.

Por ejemplo, el 37 por ciento de la producción forestal total en 2010 procedía del papel reciclado, desechos de la madera y de fibras no madereras, y se cree que este porcentaje crecerá hasta un 45 por ciento en 2030, en gran parte originado en China e India.

Es más, los productos madereros más sólidos, como la madera aserrada y el contrachapado, se producen con un uso de energía relativamente reducido. Ello resulta en que su producción y uso dejan una baja “huella de carbono”, que mejora aún más por el hecho de que el carbono se acumula en los productos madereros.

La producción de pulpa y de papel hace un uso más intensivo de energía, pero está siendo sometida a una presión creciente para reducir esta intensidad y sus emisiones de carbono, adoptando tecnologías mejoradas y el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

Muchos gobiernos consideran que la industria forestal tiene un gran potencial para promover una economía mas “œverde” que incluye el uso de la bioenergía, las actividades de promoción de la madera y nuevos productos y biomateriales basados en la madera. Muchos países desarrollados han aumentado su apoyo para el desarrollo de industrias forestales en los últimos años.

Mitigación del cambio climático

El informe de la FAO subrayó además la necesidad urgente de actuar para proteger los valores de los bosques que sostienen los medios de vida locales frente al cambio climático.

Las recientes decisiones tomadas en Cancún (México), en diciembre de 2010, sobre el Programa de la ONU para la reducción de la emisiones ocasionadas por la deforestación y la degradación de los bosques en los países en desarrollo (REDD+) deberían estar en línea con una amplia reforma de la gobernanza de los bosques y permitir la participación de la población indígena y las comunidades locales.

Los expertos consideran que mientras que las actividades de mitigación de los bosques de REDD+ atraen mucha atención y fondos, el papel de los bosques en la adaptación al cambio climático es crucial pero a menudo está infravalorado por parte de los gobiernos. El informe insiste en la importante contribución de los bosques para la consecución de las estrategias nacionales de adaptación.

Las medidas forestales pueden reducir el impacto del cambio climático en los ecosistemas y sectores sociales más vulnerables. Por ejemplo, frenar la tala de manglares (se calcula que una quinta parte de su superficie se ha perdido a nivel mundial desde 1980), ayudaría a proteger las costas de las cada vez más frecuentes tormentas y tsunamis.

Plantar bosques y árboles para la protección ambiental y la obtención de ingresos puede ayudar a la población pobre en los países áridos a ser menos propensos a las sequías. Entre los ejemplos de medidas de adaptacion en los países en desarrollo se pueden incluir los programas de desarrollo y conservación de manglares en Bangladesh, la lucha contra los incendios forestales en Samoa y los programas de reforestación en Haití.

“œSin la debida atención a las cuestiones a nivel local, existe el riesgo de deterioro de las formas de vida tradicionales y se amenaza a algunos de los bosques con mayor diversidad biológica y mayor importancia ambiental en el mundo”, advirtió el informe.

La Situación de los bosques del mundo puede descargarse en:
http://www.fao.org/docrep/013/i2000s/i2000s00.htm

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