La sostenibilidad no es suficiente

Por Carlos Fresneda. Natura (El Mundo)
Foto: Isaac Hernández

En la cumbre original de Río se popularizó el concepto de ‘desarrollo sostenible’, y ahí seguimos al cabo de veinte años, ‘sosteniendo” un modelo que se cae por su propio peso. Pero no hay que desmoralizarse por la eterna falta de acción de los Gobiernos. El contrapunto hay que buscarlo tal vez en la labor callada de cientos de grupos que trabajan en las ‘soluciones’ frente a un sistema caduco que está haciendo aguas ante nuestros ojos…

“No podemos sostener la destrucción actual de la naturaleza”, sostiene Kenny Ausubel, que fundó Bioneers en 1990, anticipándose incluso a la cumbre de Río. “La sostenibilidad no es suficiente, ese concepto se ha quedado claramente desfasado. Lo que necesitamos es afrontar los poblemas con la voluntad de encontrar soluciones y reparar todo el daño que ya hemos causado”.

Revolución desde el corazón de la naturaleza… Ese es el lema con el que nacieron los Bioneros (http://www.bioneers.org/ ), la poderosa red de científicos, activistas, pensadores y emprendedores sociales que todos los otoños convoca a su multitudinaria “tribu” en las colinas de San Rafael (California).

“La hora de los lamentos ha quedado atrás”, sostiene Ausubel. “Este es el momento de pasar a la acción, con la determinación suficiente y a sabiendas de que no podemos esperar más. Y las soluciones están delante de nuestros ojos: cuidar de la naturaleza es cuidar de la gente, cuidar a la gente es cuidar a la naturaleza”.

La idea del “cradle to cradle” (reutilización total) de William McDonugh se gestó precisamente en una de las primeras reuniones anuales de los Bioneros. Janine Benyus impulsó también desde aquí su visión de la “biomímesis” que ha dado la vuelta al mundo. Paul Hawken habló por primera ver del “capitalismo natural” y Fritjof Capra tejió “la red de la vida”.

John Todd presentó en público a las “ecomáquinas” (depuradoras naturales de algas y plantas acuáticas) y Jason McLennan impulsó “el reto de los edificios vivos” que aspira a dar una nueva dimensión a la arquitectura. Jane Goodwall esbozó recientemente su visión de “los próximos cincuenta años”.

El reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza, incorporado a la Constitución de Ecuador, fue otra propuesta que brotó de la hoguera incombustible de Bioneros, que pasó por momentos difíciles, pero que encontró una nueva razón de ser a partir del documental “La hora 11” y en la era del cambio climático. La próxima reunión en octubre explorará las alternativas económicas y reclamará el papel de la mujer (“Feminomics”) en el nuevo modelo emergente, bajo los auspicios de la cofundadora Nina Simons.

“Más que un grupo somos una red, fieles a esa idea que tomamos de la naturaleza: todos estamos interconectados”, sostiene Kenny Ausubel, que llegó hasta el crisol de los Bioneros a través de su pasión por las semillas y las terapias naturales, más su experiencia como documentalista.

“Los Bioneros somos también una especie de antidepresivo global en estos tiempos que corren”, añade Ausubel. “En vez de recrearnos en los problemas, nos centramos en las soluciones. Tenemos además una visión muy amplia de la ecología: bajo el mismo paraguas cabemos todos: activistas, científicos, filósofos, sociólogos, artistas, políticos y líderes espirituales. Para mí, el corazón de la espiritualidad está precisamente en la conexión con la naturaleza, en la necesaria reverencia por la vida”.

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