La sequía y del aumento de las temperaturas dobla la tasa de mortalidad de los bosques de EE.UU. y Canadá

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23/01/09

Otra preocupación es que los bosques reducidos absorben menos dióxido de carbono (CO2) y agregan más gases invernadero a la atmósfera. Eso, a su vez, podría provocar mayores niveles de calentamiento atmosférico, señala un estudio.

La tasa de mortalidad de los árboles que pueblan los bosques noroccidentales de Estados Unidos y Canadá se ha doblado en los últimos 30 años a causa de la sequía y del aumento de las temperaturas, que les han vuelto más vulnerables a los incendios y las plagas.

Así lo revela un estudio elaborado por científicos de ambos países y publicado en la revista Science, que repasa los datos del último medio siglo y señala que la mayor mortandad empieza a dificultar la renovación de esos bosques.

Los estados más afectados son Oregón y Washington, pero el problema también se ha manifestado en los de California, Arizona, Colorado, Nuevo México y la provincia canadiense de Columbia Británica. El fenómeno ha estado ocurriendo en árboles de diversos tamaños y especies, según los investigadores.

Según los científicos, el aumento persistente de la mortalidad causará en última instancia una reducción del 50% en la edad y tamaño de los árboles, y finalmente la desaparición abrupta de muchos bosques.

Medio grado más

El profesor Mark Harmon, de la Universidad de Oregon, explica que la tasa de mortalidad de los árboles es todavía baja, aunque está creciendo: “Podríamos estar hablando solo de una tasa de mortalidad anual que pasa del 1% al 2%, un árbol más aquí y allí”.

“Los incendios forestales y las epidemias causadas por insectos que matan muchos árboles de una vez se llevan la mayoría de los titulares. Lo que estamos estudiando aquí son cambios mucho más lentos y difíciles de identificar, pero extremadamente importantes a largo plazo”, advierte Harmon.
El aumento de las temperaturas, que facilita que los insectos parasiten los árboles, así como las prolongadas sequías, estarían detrás del aumento de las tasas de mortalidad.

“La temperatura media en el Oeste ha crecido más de medio grado centígrado en las últimas décadas”, estima Phillip van Mantgem, del Servicio Geológico de Estados Unidos. “Aunque no parezca mucho, ha sido suficiente para reducir la acumulación de nieve en invierno, porque adelanta el deshielo, y alargar la sequía estival”, ha advertido.

Otra preocupación es que los bosques reducidos absorberán menos dióxido de carbono y agregarán más gases invernadero a la atmósfera. Eso, a su vez, podría provocar mayores niveles de calentamiento atmosférico, señala el estudio.

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