La cría de ganado es víctima y culpable del efecto invernadero

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En busca de una ganadería sostenible

Esta actividad es responsable del 9% del CO2 y del 37% de todo el metano producido por el hombre.

Naciones Unidas, 8/5/2009, (Ecoestrategia).- Durante los pasados días 6 y 7 de mayo, la ciudad de Asunción, la capital paraguaya, fue sede del simposio “œMitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes de la producción ganadera: Un programa de políticas”, convocado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y el Viceministerio de Ganadería de Paraguay. El evento tenía como objetivo debatir la promoción y desarrollo de nuevas tecnologías para mitigar el impacto ambiental de esta actividad.

Según el representante de la FAO en Paraguay, Valdir Welte, el rol del sector ganadero en el esfuerzo global de mitigación del cambio climático merece una atención inmediata ya que, además de ser afectada por este fenómeno, dicha actividad es considerada una de las principales responsables por la emisión de gases de efecto invernadero.

En efecto, los estudios de la FAO aseguran que, si se incluyen las emisiones por el uso y cambio de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9% del CO2 procedente de las actividades humanas. Además, es responsable del 37% de todo el metano producido por la actividad humana, gas que es 23 más veces más perjudicial que el CO2 y que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes.

Pero el porcentaje es más elevado cuando se trata de gases con efecto invernadero más peligrosos como el óxido nitroso, que procede del estiércol y es 296 veces más perjudicial que el CO2. A ello se añade el 64% del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

Esta agencia de la ONU explica también que la ganadería usa el 30% de la superficie terrestre del planeta en pastizales y un 33% de la superficie cultivable para producir forraje. Asimismo, La tala de bosques para pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde por ejemplo el 70% de la foresta desaparecida en el Amazonas se ha dedicado a pastizales.

Se duplicará la demanda de leche y carne

Ante esta situación, los expertos internacionales, representantes de los sectores público y privado y algunos de los principales países productores y consumidores de productos pecuarios “entre ellos, Argentina, Brasil, China, Estados Unidos, Paraguay y la Unión Europea” asistentes a la reunión de Asunción, analizaron las políticas públicas para el sector, tales como la promoción y desarrollo de nuevas tecnologías para mitigar el impacto ambiental de la ganadería, la importancia de la cooperación internacional para la financiación y la difusión de dichas tecnologías.

En este sentido, Valdir Welte consideró que “œcon la posibilidad de que la demanda mundial de productos ganaderos se duplique para el 2050, se torna aún más necesario adoptar medidas correctivas para mejorar la eficiencia del uso de los recursos naturales en la producción pecuaria y para reducir sus emisiones de gases”.

Actualmente el crecimiento demográfico y el aumento de los ingresos en todo el mundo, aunados a la transformación de las preferencias alimentarias, están estimulando un acelerado incremento de la demanda de carne, leche y huevos, a la vez que la globalización impulsa el comercio de insumos y productos.

Pero no todo el panorama se muestra negativo. La FAO también señala que el sector pecuario podría contribuir en igual medida a la solución de esos problemas y a un coste razonable podría mejorar mucho esta situación.

Alternativas sostenibles

La FAO cree que “œel futuro de la interfaz entre el ganado y el medio ambiente estará determinado por la forma en que se resuelva el equilibrio entre dos demandas: la de productos animales, por una parte, y la de servicios ambientales, por otra”.

Dado que los recursos naturales básicos son finitos, la enorme expansión del sector pecuario se debe realizar reduciendo sustancialmente sus efectos ambientales.

Un estudio de la FAO titulado “œLa larga sombra del ganado” (Livestock’s long shadow), sostiene que los precios actuales de la tierra, el agua y los recursos forrajeros utilizados en la producción pecuaria no reflejan la escasez verdadera y crean distorsiones que no incentivan un uso eficaz de los recursos.

“œEsto conduce al uso excesivo de los recursos y a grandes ineficacias en el proceso de producción”, señala la FAO. “œPor lo tanto, las futuras políticas de protección ambiental tendrán que introducir el establecimiento adecuado de precios comerciales para las principales insumos”.

Las soluciones pasan entonces por restablecer las tierras dañadas mediante conservación del suelo, el silvopastoreo, mejores sistemas de gestión y pastoreo, y protección de zonas sensibles; intensificar sosteniblemente la producción pecuaria y de cultivos forrajeros para reducir las emisiones de CO2 producidas por la deforestación y la degradación de los pastizales; y tratar el estiércol para reducir las emisiones de metano y nitrógeno.

Igualmente, se propone mejorar la protección de las zonas silvestres, mantener la conexión entre las zonas protegidas e integrar la producción pecuaria y a los productores en la ordenación del paisaje. Tal es el caso de Nueva Zelandaa, donde una drástica reducción de los subsidios a la agricultura en el decenio de 1980 contribuyó a crear una de las industrias pecuarias de ruminantes más eficaces del mundo y correctas para el medio ambiente.

El documento “œLa larga sombra del ganado” puede leerse en:
www.fao.org/docrep/011/a0701s/a0701s00.htm

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