Infierno en las antípodas: el cambio climático desata una ola devastadora de incendios forestales en Australia

images-116.jpg

Las altas temperaturas registradas se acercaron a los 50 grados centígrados.

Sydney, 12/2/2009, (Ecoestrategia-Agencias).- Cerca de 300 muertos y 400 heridos, 4.000 kilómetros de tierra arrasados por las llamas, 150 mil hogares sin suministro eléctrico y pérdidas económicas por un valor superior a los 500 millones de dólares es el trágico saldo de los voraces incendios forestales que en los últimos días han azotado al estado de Victoria, en el sureste de Australia.

Según el gobierno australiano, este desastre natural se produjo a raíz de una intensa ola de calor en la zona, una sequía sin precedentes y fuertes vientos ocasionados por el cambio climático que afecta al planeta. La ministra australiana para el Cambio Climático, Penny Wong, aseguró que la ola de calor padecida en el centro y sur del país es el tipo de fenómeno que los investigadores en la materia habían previsto. Dicha ola de calor comenzó a sentirse desde finales del pasado mes de enero y llegó incluso a afectar a los tenistas que participaban en el Abierto de Australia, donde algunos partidos se jugaron bajo temperaturas que llegaron a los 41 grados centígrados.

De esta manera, la ciudad de Melbourne registró durante varios días consecutivos una temperatura superior a 43 grados centígrados por primera vez desde 1855 (fecha en que se inició el registro de datos en este sentido), llegando incluso a alcanzar los 46 grados el pasado día siete.

En Adelaida, otra gran urbe australiana ubicada sobre la costa sur, la ola de calor fue la más extensa que se haya registrado en el curso de un siglo, con varios días consecutivos con temperaturas superiores a los 40 grados. En un solo día se registraron en la ciudad 18 muertes, en su mayoría ancianos debido a las elevadas temperaturas.

“œTuvimos los días más calurosos de la historia y observamos, incluso, una disminución en el nivel de precipitaciones, especialmente en el sur del país”, afirmó la ministra Wong, señalando que “œesto se debe, sin duda, al cambio climático descrito por los especialistas”.

Llamas tan altas como un edificio de cuatro pisos

“œEl infierno con toda su furia visitó a las buenas personas de Victoria. Es una tragedia para la nación”, declaró el primer ministro australiano, Kevin Rudd, durante su visita a la zona del desastre. Rudd anunció la disposición de un fondo de seis millones de dólares para asistir a las víctimas y comenzar a afrontar los daños más urgentes.

En la zona rural al norte de Melbourne, sudeste del país, la situación fue particularmente desastrosa y las consecuencias superaron las de 1983, en el llamado “œmiércoles de ceniza”, cuando 75 personas perdieron la vida.

Según las autoridades, se necesitarán todavía varios días para controlar las decenas de focos de incendio que todavía quedan, muchos de los cuales parecen ser intencionados, de acuerdo con las hipótesis que manejan las autoridades.

Miles de bomberos y voluntarios, incluso efectivos del ejército han trabajado sin descanso para detener el fuego, con la ayuda de aviones y helicópteros equipados con equipos contra incendios. Los testimonios conocidos hasta el momento hablan de llamas tan altas como un edificio de cuatro pisos y de lluvia de cenizas.

Algunas personas murieron quemadas dentro de sus casas, escuelas o edificios públicos que no alcanzaron a abandonar. Otros perecieron mientras intentaban defender sus viviendas de las llamas.

Muchos otros murieron calcinados dentro de sus automóviles cuando buscaban huir del asedio de las llamas. En Marysville, un pequeño centro de 500 habitantes, no quedó en pie una sola edificación.

Desastre nacional con causas globales

En medios científicos y ecologistas se hace énfasis en que la zona afectada llevaba 15 días bajo el azote de una intensa ola de calor derivada del cambiante clima mundial.

Un informe encargado por el gobierno australiano al profesor Ross Garnaut propuso un recorte de las emanaciones de gases de efecto invernadero, producido por el consumo de combustibles fósiles, del 25 por ciento hasta el año 2020, pero organizaciones verdes lo criticaron por insuficiente, en tanto el empresariado la calificó de onerosa.

Los laboristas llegaron al gobierno de Canberra en noviembre de 2007 con la promesa de convertir al país en una de las naciones más involucradas en la lucha contra el calentamiento global, y en diciembre de ese año, el mismo día de su investidura, Rudd ratificó el Protocolo de Kyoto.

Los incendios forestales son frecuentes en este país durante el verano austral, pero las temperaturas cercanas a los 50 grados, la sequía y los vientos fuertes convirtieron a los actuales en los peores de la historia por la cantidad de muertos.

La información oficial del Gobierno australiano sobre esta catástrofe natural puede consultarse en:

http://www.disasterassist.gov.au/

Seguici in Facebook