Fuego en un bosque de niebla

 

Si no hay un solo inciendario en la cárcel en España por algo será

Carlos de Hita

Este verano trágico está ardiendo hasta lo que parecía incombustible. Arden los pinares cargados de resina repoblados inconscientemente en áreas tórridas, bosques predestinados al fuego. Arden los pinares canarios de Tenerife y La Palma, los encinares de la Sierra de Gata, las fragas húmedas del río Eume y tantos otros sitios. Este verano tórrido el fuego, y las manos asesinas que lo propagan, están arrasando el país.

Y ahora arden los bosques de niebla, los bosques siempre verdes, húmedos, que arraigan en los barrancos y laderas brumosas de La Gomera. Arden las laurisilvas del Parque Nacional de Garajonay, unas selvas umbrías, frescas, donde el fuego no se puede concebir.

Garajonay es un mundo misterioso, quieto; nada se mueve bajo el dosel de las copas de lauros, aceviños y viñátigos, nombres arbóreos con resonancias de sus antiguas áreas de distribución por los archipiélagos atlánticos, Azores y Madeira incluidos. Al sol le cuesta atravesar el dosel de hojas, y cuando lo hace los rayos de luz parecen columnas que sostienen la estructura pesada del bosque. Es un mundo quieto por el que se expanden las llamadas dulces y melódicas de los mirlos canarios; a veces hay tantos cantando a la vez que resulta difícil distinguir dónde lo hace uno, en qué punto empieza el territorio de otro.

 

Vista del límite del Parque Nacional de Garajonay (La Gomera) arrasado por el fuego. | AFP

Con la caída de la  tarde, con la niebla y las primeras sombras de la noche, la laurisilva no es que sea un lugar misterioso: es que da hasta miedo. Las voces de los mirlos entran en la oscuridad convertidas en martilleantes reclamos; algunos mosquiteros canarios siguen con su matraca, rítmica y repetitiva; arrullan las palomas turqués, las palomas de laurisilva; un búho chico convoca lúgubremente a la noche; y una becada, la voz del silencio, pone el punto final al sobrevolar en círculos a unos metros por encima del bosque.

Garajonay no ha ardido entero. Pero para una buena parte de estas selvas todo lo dicho hay que conjugarlo ya en pasado.

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