Frente al aumento de CO2, nuevos modelos sociales

20 de noviembre de 2008.- Escribían estos días Gustavo Catalán y Tana Oshima en El Mundo (sección Ciencia) que el CO2 sigue subiendo en concentración en la atmósfera y que el aumento consecuente del vapor de agua supone una realimentación positiva que acelera el aumento de temperatura. Indicaba yo ayer que para conseguir detener ese aumento necesitábamos nuevos modelos del comportamiento social.

El lenguaje del que derivaron las teorías marxistas y capitalistas, y la economía del siglo XIX (que, aunque parezca extraño, son las que dominan nuestras vidas) es el lenguaje de la física clásica, el esquema mental más exitoso hasta finales de aquel siglo.

Ese lenguaje es el del determinismo completo, y de la linealidad perfecta, ambos conceptos incorporados en la idea y la realidad de las máquinas que han sido el triunfo humano del siglo XX.

Pero ese lenguaje, y esa teorías físicas eran, no erróneas, sino limitadísimas a un subconjunto de sistemas artificiales que realmente no existe en el universo. Funcionaban casi bien para el sistema planetario, pero ya Poincaré indicó a finales de aquel siglo XIX que ni siquiera éste era determinista ni lineal.

El lenguaje que debemos utilizar hoy, que está en su infancia, y que, como bebés, estamos aprendiendo entre balbuceos, es el lenguaje de los sistemas complejos no lineales.

Un sistema complejo es lo contrario de un sistema simple. Un sistema complejo es una colección de sistemas simples que interaccionan no linealmente entre sí. En los sistemas complejos aparecen fenómenos inesperados, como los de la emergencia.

El funcionamiento de los sistemas complejos no se sigue directamente del de sus subsistemas simples, sino que aparecen leyes completamente nuevas que no actúan a nivel de esos subsistemas. El mejor ejemplo de emergencia lo tenemos en un ordenador. Éste no es más que un montón de transistores ligados entre sí. Lo que hace cada transistor es dejar pasar electrones a través de sus puertas. Nada más. Pero millones de transistores acoplados consiguen hacer cosas totalmente distintas de aquellas.

La sociedad parece que busca a tientas estos sistemas teóricos para organizar sus vidas en este siglo XXI. Se busca algo que supere al socialismo, a la socialdemocracia, al liberalismo, el liberalismo social o al social-liberalismo. Los modelos económicos estáticos, lineales, no funcionan, como se demuestra en las crisis recurrentes sin más solución que dejar que pase el tiempo.

El lenguaje que se está desarrollando de los sistemas complejos ofrece una respuesta posible en la física de hoy, y como de la física de los siglos XVIII y XIX salieron las teorías socioeconómicas del XX, esperamos que de la física de los sistemas complejos saldrán los nuevos modelos sociales de nuestro siglo, pero ahora sin esperar 100 años.

Antonio Ruíz de Elvira

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