“Está claro que el dinero, por si solo y a cualquier precio, no ofrece el resultado esperado sobre la felicidad”


AgendaViva. Primavera 2012Entrevistas
Ian Triay. Cónsul honorario de Bután
«Aunque el dinero sea una parte fundamental para el bienestar de todos, lo que está claro es que por sí sólo, y sobre todo a costa de lo que sea, no ofrece el resultado esperado sobre la felicidad.»

En un pequeño país del tamaño de Suiza y con menos de un millón de habitantes, engarzado entre dos colosos como China, al norte, con la cordillera del Himalaya actuando como frontera, y la India, al sur, nació un baremo para medir el bienestar y la riqueza de su población que podría servir de faro al resto de países en todo el mundo actualmente ahogados por un PIB que, en todo caso, refleja la vacuidad de una riqueza que nos ha llevado al desencanto y la crisis de valores de que estamos siendo víctimas. Un país joven que siempre ha podido mantener su independencia soberana y que se declaró como una monarquía constitucional democrática en 2008 ha demostrado un enorme valor y clarividencia al proponer y promover que la Felicidad Interior Bruta (FIB) sea la que mida el estado de bienestar de sus habitantes y sus pilares los que marquen el rumbo de su desarrollo. Enraizados en un profundo sentido espiritual de la vida, que les otorga el budismo, religión que profesa la mayoría de los butaneses, éstos han elegido que en su país impere el sentido común. No se han dejado impresionar por las riquezas materiales de otros países que ponían aún más de manifiesto su relativo alto grado de pobreza, desempleo, analfabetismo y mortandad infantil, sino que han sabido enfrentar sus carencias desde su fortaleza e identidad y con ello han logrado subsanar estas y otras cuestiones, que los ponían a la cola del desarrollo mundial, para propulsarlos a la cabeza de lo que debería ser un modelo de desarrollo y bienestar universal. Hemos tenido la oportunidad de charlar con Ian Triay, el cónsul honorario de Bután en España, sobre el milagro de su país. Aquí tenemos la prueba que demuestra que la utopía de la felicidad es tan real como el engaño de que lo real es lo que tenemos; la prueba de que aspirar a vivir en armonía con la naturaleza y con los valores que nos hacen auténticamente humanos es cuestión de proponérselo y de contar con mandatarios que entiendan la verdadera y trascendental responsabilidad de sus cargos.

¿Cómo surge por primera vez la propuesta de utilizar, el FIB (felicidad interior bruta) en lugar del PIB (producto interior bruto), para medir el nivel de bienestar del país?

El concepto de FIB nace de la mano del cuarto rey de esta dinastía, el que fue el padre del actual rey, a raíz de la apertura de Bután en los años 60 y 70 hacia el mundo exterior. Durante esta etapa el rey propone utilizar el FIB en lugar del PIB ya que cree que debe haber una manera mejor de medir el bienestar de un pueblo. Considera que el bienestar de su pueblo no puede ser medido únicamente a partir de indicadores económicos financieros, porque este tipo de indicadores no tiene en cuenta muchísimos aspectos negativos de la vida. Un ejemplo sería la fabricación de armas que, aunque contribuye positivamente al PIB, no lo haría al FIB según los criterios que conforman este baremo. Lo mismo ocurre con la explotación de recursos naturales como los combustibles fósiles para energía. En Bután se considera que el uso desmedido de algo que no nos pertenece y que únicamente hemos heredado no contribuye al bienestar, y por lo tanto había que proponer una alternativa al PIB para medir el grado de bienestar incluyendo otros indicadores que en la cultura butanesa son primordiales. De ahí la aparición del FIB que no sólo tiene en cuenta el desarrollo económico para medir el bienestar de sus habitantes sino otros parámetros de enorme sentido común.

Desde el punto de vista práctico, y a la hora de abrirse al mundo y utilizar baremos de medida extrapolables, ¿ha funcionado el FIB o se ha encontrado con obstáculos importantes?

Cuando se propuso utilizar el FIB en lugar del PIB la noticia no es que tuviera una gran repercusión mediática, y más si tenemos en cuenta el tamaño y grado de influencia de Bután, que no es precisamente el de otros países vecinos como la India o China. Sobre todo despertó sorpresa, desde una perspectiva paternalista, de otros países que únicamente consideraron ocurrente, original y hasta bonita la propuesta, pero nunca desde una visión práctica. ¿Cómo se va a medir la felicidad?, Curiosamente hoy día más de 40 años después de que apareciera por primera vez el FIB, mandatarios tan influyentes como Sarkozy están reflexionando en voz alta sobre las limitaciones del PIB. De hecho este mandatario francés ha comisionado a un grupo de expertos en economía para que analicen el FIB y las limitaciones del PIB. David Cameron y Obama, además de muchos otros, también están poniendo en cuestión si el PIB es la mejor manera de medir el bienestar de un país. ¿Y qué ha pasado entonces durante estos últimos 40 años para llegar a este punto? Creo que todos sabemos el desencanto absoluto en el que está inmersa la sociedad occidental, víctima de la actual crisis, víctima de un capitalismo liberal llevado a una situación sin límites que nos ha conducido a donde estamos ahora y que estamos tratando de corregir. Llegados a este punto la gente ha empezado a reflexionar y a darse cuenta de que a lo mejor había algo importante detrás del concepto del FIB y, mientras tanto, en todos estos años, el gobierno de Bután ha obtenido el respaldo de economistas, premios Nobel, sabios de múltiples disciplinas tanto de occidente como de oriente que apoyan esta tesis de que precisamente el bienestar del hombre tiene que tener en cuenta otros factores, hasta ahora ignorados, como por ejemplo la sostenibilidad de los recursos.

¿Cuáles son los pilares en lo que se apoya el FIB?

Son cuatro pilares, cuatro patas distintas que de alguna manera se funden en una. Cada uno de ellos tiene la misma importancia de tal modo que, si uno falla, la mesa ?por poner una analogía? se cae. En su última visita a España el primer ministro butanés decía: «A nosotros no nos sirve que se diga que un país tiene una renta per cápita de tanto, cuando luego resulta que en ese país la riqueza está en manos del 15% de la población, mientras que el 85% está al borde de la miseria. Esa renta per cápita no nos parece una manera fiel de medir el estado de bienestar de la población. El crecimiento socio-económico por lo tanto es una parte importante pero no excluyente, y tiene que se ser un crecimiento equitativo que redunde en un beneficio para toda la población y especialmente para los menos favorecidos».

Luego está el tema de la naturaleza, de la sostenibilidad y utilización de los recursos naturales. Este es el segundo de los pilares, y por ello Bután es uno de los países que hace mayor defensa de sus recursos naturales. Para los butaneses es fundamental que se proteja la naturaleza y los recursos naturales porque se consideran guardianes de algo que han heredado y que deben traspasar en igual o mejor estado a futuras generaciones.

Le voy a comentar dos anécdotas que ponen de manifiesto el respeto que profesan por la naturaleza. Hay multitud de peticiones de turistas que quieren visitar Bután para cazar, dispuestos a pagar grandes sumas y Bután les prohíbe el acceso. Otro ejemplo todavía más paradigmático es el de las peticiones de alpinistas, que no de trekking, que cómo sabes pueden mover importantes sumas de dinero como ocurre en Nepal y China. La razón es que los butaneses consideran que no se puede cosificar la naturaleza y no comulgan con el concepto de conquistarla o estar por encima de ella. No les entra en la cabeza que se hable de que alguien «ha conquistado el Everest». ¿Cómo que «ha conquistado»? La montaña está llena de basura, las grandes compañías organizan grupos de ejecutivos, donde ya lo único que falta es que los lleven a hombros, para alcanzar el Everest, pagando lo que sea. Se paga un dineral, miles de dólares por persona. Bután ha dicho que no a eso; es un gran ejemplo.

El tercer pilar es el de la tradición y la cultura. No se quiere el tipo de desarrollo que se ha visto en otros países que implica prácticamente la desaparición de todos sus valores y todas sus tradiciones, que va desde lo cultural hasta lo religioso. Bután es un país muy espiritual, y este sentido de la espiritualidad está incorporado en el día a día de la gente. Por ello una de las cosas que más preocupa es como encauzar ese crecimiento económico, aunque sea sostenible, para que no amenace las tradiciones y la cultura, su esencia y lo que las define como algo singular.

El cuarto pilar es la buena gobernanza. Lo que se quiere decir con esto es todo aquello relacionado con la gestión buena y honrada del país por parte de sus gobernantes y poderes públicos. Los representantes del pueblo, cuya función es pensar en cómo mejorar la calidad de vida de sus habitantes y trabajar para que así sea, se toman muy en serio su responsabilidad.

Entonces ¿no hay corrupción en Bután?

Sí, claro que existe, porque es muy difícil que no exista en ninguna dimensión. Sin embargo y a diferencia de otros países, para Bután es un verdadero reto depurar responsabilidades y localizar y denunciar la corrupción. El gobierno es muy duro con quienes se demuestra que son corruptos. No es una cosa que se acepte o se dé por hecha como, sin embargo, parece ocurrir en tantos otros países, tanto orientales como occidentales, incluyendo éste.

¿Cómo se mide el FIB? ¿Existe un método para medirlo? Y, si es así, cuales han sido los resultados a lo largo de los últimos años?

Cada uno de esos cuatro pilares de los que hemos hablado tiene otra serie de indicadores y estos a su vez tienen una pormenorización de cosas que van al detalle, para poder medir esa felicidad. Hay libros escritos sobre el tema, verdaderos tratados de economía. El caso es que basándose en ese desglose detallado se hacen una serie de cuestionarios que se presentan a toda la población y a partir de ahí y de otras estadísticas se evalúan los resultados. Parece que el FIB sí ha mejorado a lo largo de los últimos años. De hecho Bután es uno de los países con mayor índice de felicidad del mundo.

¿Cómo ha evolucionado la idea, desde lo que era originalmente a lo que ahora es, 20 o 30 años después, ya sea para bien o para mal?

Pues la verdad es que el concepto no sólo ha evolucionado positivamente en el sentido de que ha madurado, se ha hecho más riguroso, sino que se ha asentado todavía más en la cultura, en la constitución y en las leyes butanesas. En el año 2008 se introdujo en Bután la primera constitución y se celebraron las primeras elecciones generales plenamente democráticas, con observadores internacionales incluidos y liderados por un europarlamentario español; y dentro de la primera constitución, que además utilizó entre otras la constitución española como modelo, se incluyó la referencia al tema de la felicidad interior bruta. El FIB ahora mismo está incorporado en todos los aspectos del gobierno del país.

¿Qué tipo de propuestas de desarrollo, que reflejen los pilares básicos del FIB se están aplicando actualmente en Bután con el objetivo de incrementarlo?

Pues, por ejemplo, la educación y la sanidad que son gratuitas. Se está invirtiendo enormemente en estos dos aspectos para incrementar el FIB. En Bután se considera que todo empieza por la educación y el acceso a la sanidad, que, por cierto, ofrece tanto la versión occidental cómo la tradicional.

¿Y no es Bután un foco de atracción de emprendedores, científicos y pensadores que ofrezcan soluciones sostenibles al crecimiento desde el punto de vista energético, de construcción e infraestructuras, por ejemplo? Es decir, supongo que se puede ver a Bután como un lugar en el que experimentar y poner en práctica una serie de propuestas que en otros países no interesan, porque está el gran mercado y todo lo controla la oligarquía del dinero y de las grandes empresas con su intereses…

Lo que sí es incuestionable es el interés que Bután y su filosofía de FIB ha suscitado últimamente en todos los países del mundo; tanto es así que hubo recientemente en las Naciones Unidas un acuerdo, no vinculante pero acuerdo, al que se sumaron casi 100 países, incluyendo los más poderosos, para incluir el tema de la felicidad como elemento clave a la hora de construir un nuevo modelo socioeconómico.

Otro ejemplo muy gráfico que explica la enorme repercusión que está teniendo el concepto del FIB es el que vivimos recientemente en España a raíz de la visita del primer ministro butanés al primer Congreso Internacional de la Felicidad patrocinado por Coca-Cola. Nosotros estábamos inicialmente preocupados por no poder llenar el aula y al final tuvimos que cambiar el lugar de la conferencia para ampliar el aforo tras la avalancha de solicitudes. Además hubo más de 80 medios acreditados, todos los periódicos nacionales, sin excepción, quisieron entrevistas con el primer ministro: El País, El Mundo, La Vanguardia, La Razón, ABC, las principales televisiones nacionales e internacionales, y además la prensa internacional como The Times y el Financial Times. Fue francamente sorprendente y al mismo tiempo muy esperanzador.

Y ¿qué tipo de conclusiones se sacaron de este primer congreso sobre la felicidad?

Pues, para mí, quizá el más importante de todos es que el modelo económico actual tiene clarísimas carencias y que ha llegado la hora de estudiar cómo se pueden suplir de alguna manera esas deficiencias. Había gente de todas las disciplinas y la pregunta de base era: ¿qué es lo que verdaderamente motiva al ser humano? Aunque el dinero sea una parte fundamental para el bienestar de todos, lo que está claro es que por sí sólo, y sobre todo a costa de lo que sea, no ofrece el resultado esperado sobre la felicidad.

¿Cómo sobrevivir como nación aferrada al FIB entre dos naciones que crecerán de forma exponencial en los próximos años como son la India y China, y en un mundo permeable a lo global a través de Internet, la televisión, los móviles, etc.?

Pues con dificultad. Nadie pretende que el camino vaya a ser fácil, sobre todo por la influencia de valores como el consumismo desbocado, pero precisamente por eso la educación es muy importante. En cuanto a las relaciones con los vecinos, lo cierto es que son muy buenas tanto con un país como con el otro. Para ahondar más en el tema de la educación me gustaría destacar el alto nivel de preparación de los gobernantes de Bután. El primer ministro por ejemplo, que fue quien introdujo el modelo democrático actual, y otros muchos gobernantes son personas muy preparadas a nivel universitario, no solo en Bután sino en otros países como la India, Estados Unidos, Inglaterra, Canadá. Y así también el actual rey que estudió en Oxford.

¿Qué tipo de servicios cubre el Estado y con qué carga impositiva?

Bueno eso es un tema interesante. Hasta ahora era un sistema muy básico, ahora es cuando se empieza a introducir un modelo donde las obligaciones impositivas lleguen a todo el mundo, aunque eso está todavía pendiente de asentarse en el país. Los servicios gratuitos para toda la población son la educación y la sanidad, como mencioné antes. También hay transporte público muy asequible. La fuente de ingresos principal que tiene Bután, proviene de la energía hidroeléctrica que vende a la India y que va canalizada hacia el repago de las financiaciones a largo plazo que se han conseguido, pero también tienen otras fuentes como las exportaciones en el sector agroalimentario y cada vez más, el turismo que por eso se ha convertido ahora en uno de los objetivos del país, aunque de forma muy controlada ya que todo el que entra tiene que pagar una tarifa diaria cuyo objetivo principal es el de evitar que pase lo que pasó en algunos países de Asia que atrajeron a cientos de miles de turistas sin control alguno. Bután quiere turistas de alto impacto económico, pero de bajos volúmenes que sepan respetar el medioambiente, la naturaleza, las tradiciones y la cultura del país.

Otra fuente de ingresos es la ayuda de países con los que mantiene estrechas relaciones como Austria y Suiza, además de la India.

Y en Bután ¿son conscientes de que se pueden convertir en un faro que ilumine el camino hacia un futuro mejor para la humanidad a nivel mundial? ¿Son conscientes de la responsabilidad que soportan?

A nivel de gobierno desde luego que sí, a nivel de los líderes también porque viene gente de todo el mundo: de EE.UU., de toda Europa, de Asia, para reunirse en congresos y debatir sobre este tipo de temas. De hecho se está construyendo un centro académico especializado en el concepto de FIB, para formar a gente de todo el mundo y como punto de encuentro para reflexionar sobre el FIB y estudiar cómo conseguir mejor su aceptación como alternativa a los modelos socioeconómicos excluyentes.

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