El Vaticano: primer estado con balance cero de gases invernadero

images-21.jpg

MARTA LOBATO / Roma

Natura / El Mundo spt. 2007

Emisiones… El Vaticano es un Estado de apenas medio kilómetro cuadrado de territorio pero, aún con esa reducida extensión, obviamente algo contamina. Hay vehículos que circulan por sus calles, sus habitantes encienden la calefacción en invierno… Ahora, sin embargo, gracias a una donación de una empresa estadounidense, el Vaticano se ha convertido virtualmente en el primer Estado de todo el planeta con emisión cero de dióxido de carbono (CO2). ¿Cómo? Pues porque compensa la cantidad de gases de efecto invernadero que vierte en la atmósfera terrestre con la reforestación de un parque nacional de Hungría.

“Se puede emitir menos dióxido de carbono o bien se puede hacer ‘penitencia’, que tiene un valor de reparación, de corregir el mal que se ha hecho, compensando estas emisiones, saneando fondos marinos o plantando árboles”, explica a NATURA monseñor Melchor Sánchez de Toca y Alameda, subsecretario del Pontificio Consejo para la Cultura. Este dicasterio vaticano dio noticia este verano de la donación recibida de la empresa norteamericana Planktos Inc. que, en colaboración con la húngara Klimafa, está plantando un nuevo bosque en el país del Este europeo. El número de árboles -plantados en el llamado Bosque Climático Vaticano- depende de la cantidad de emisiones contaminantes que se calcula que el Vaticano emite.

Evidentemente este regalo a la Santa Sede comporta una gran publicidad para estas empresas, que se ocupan de la restauración ecológica. Pero para el minúsculo Estado pontificio representa una ocasión para dar ejemplo, para alentar a los católicos a hacer algo más para defender el futuro del planeta o, como recuerda el sacerdote español Sánchez de Toca y Alameda, para alentar a “cambiar estilos de vida”, creando una cultura “de respeto de la Creación”. En el comunicado del Pontificio Consejo para la Cultura con el que se anunció el acuerdo-regalo, el cardenal Paul Poupard subrayó que, con la reforestación, el Vaticano quería hacer “su pequeña parte para contribuir a la eliminación de las emisiones contaminantes de CO2 que amenazan la supervivencia de este planeta”. “Salvaguardar el medio ambiente no es una cuestión política que deben resolver los dirigentes de los distintos partidos políticos, sino un problema ético y cultural”, añadió el presidente del dicasterio.

En los últimos tiempos la Iglesia católica se está prodigando en la defensa del medio ambiente a través de llamamientos, seminarios y documentos… Y también de medidas concretas: los técnicos de la Ciudad del Vaticano ya están colocando paneles solares en el Aula Nervi, la sala donde se celebran las audiencias del Papa. La energía generada será suficiente para iluminar la sala y aclimatarla con los sistemas de calefacción y aire acondicionado.

Seguici in Facebook