El mercado de las renovables ofrece mayores posibilidades económicas que el de los combustibles fósiles.

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Berlín, 31/10/2008, (IPS-Ecoestrategia).- La organización ecologista Greenpeace presentó esta semana en la capital de Alemania la segunda edición de su informe “œEnergy [R]Evolution: A Sustainable World Energy Outlook” ([R]Evolución energética: Un panorama sustentable de la energía mundial), un estudio realizado en colaboración con el Consejo Europeo de las Energías Renovables (EREC, por sus siglas en inglés).

El informe, realizado por expertos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), llega a la conclusión de que existen los instrumentos necesarios para hacer compatible el crecimiento económico de países emergentes como China e India con la necesidad de proteger el clima.

El documento asegura que es necesaria una verdadera revolución que combine el uso eficiente de la energía y su producción en fuentes renovables con el fin de salvar al mundo de la devastación del cambio climático. Asimismo, señala que la inversión necesaria para crear un planeta con baja emisión de gases invernadero daría origen a una industria de 360.000 millones de dólares anuales.

“œLa protección del clima es una gran oportunidad para la economía mundial”, enfatizó el experto en energía de Greenpeace Internacional, Sven Teske. Los autores prevén que para 2050 las emisiones de carbono se habrán reducido en un 50 por ciento si se adopta el plan sugerido.

La propuesta se basa sobre la previsión de que impedir una catástrofe climática obliga a reducir las emisiones mundiales de dióxido de carbono para el año 2015.

Crear un nuevo futuro energético

Un cambio radical en el panorama energético global implicaría la creación de una enorme industria mundial y el ahorro de billones de dólares en combustibles. A este respecto, el experto en políticas sobre recalentamiento planetario de la oficina estadounidense de Greenpeace, Meg Boyle, aseguró que “œun futuro de energía renovable es posible”.

“œLa revolución energética establece un plan para llegar de donde estamos a donde debemos estar. Invertir en energía renovable y eficiencia energética es bueno para la seguridad energética, la economía y el clima”, agregó Boyle.

El informe de Greenpeace y el CEREC establece como primer paso necesario la explotación del potencial técnico del aumento de la eficiencia energética, mejorando, por ejemplo, el aislamiento de los edificios o reemplazando los calefactores convencionales y los sistemas de agua caliente por otros alimentados con fuentes renovables.

Además, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, se requiere la expansión de los sistemas de transporte público y la reducción del uso de vehículos privados.

Los principales cambios propuestos se refieren a la producción de electricidad. Las centrales eléctricas de gran escala (la mayoría de las cuales requieren para su funcionamiento de insumos no renovables como carbón, gas y petróleo) deben ser reemplazadas por plantas pequeñas y descentralizadas de tipo solar, eólico o geotérmico.

Cambios con beneficios económicos

Lejos de afectar a la economía mundial, estas políticas energéticas renovables y sostenibles traerían consigo enormes beneficios económicos. Así lo consideró Oliver Schäfer, director de políticas del EREC.

Schäfer indicó que “œel mercado mundial de la energía renovable puede crecer dos dígitos anuales hasta 2050, y rebasar en dimensión al actual sector de los combustibles fósiles”. “œEl mercado de la energía renovable vale hoy 70.000 millones de dólares y duplica su tamaño cada tres años”, explicó.

A medida que se vuelvan escasos los combustibles fósiles sus precios se elevarán, encareciendo la dependencia de las fuentes no renovables de energía. Por este motivo, el informe estima que, de no cambiar el sistema, el coste total del suministro mundial de electricidad aumentará de los actuales 1,75 billones de dólares a 3,8 billones para 2020.

Para lograr estos objetivos es necesaria una inversión de 9 billones de dólares hasta 2030 en energías renovables, fondos que deberían provenir fundamentalmente de la propia industria. “œLo único que hace falta es liderazgo político, y ese no existe por ahora en suficiente medida”, sostuvo el director de políticas del EREC.

Según los analistas, estas inversiones no constituyen forzosamente un gasto adicional, pues los costes se verían completamente compensados por el ahorro derivado de la supresión de los elevados costes de producción de las centrales que operan con carbón. Para ello, sería necesario prohibir la construcción de toda central térmica fósil nueva.

El estudio llega además a la conclusión de que el incremento paulatino de las energías renovables (a un 30 por ciento hasta 2020 y hasta un 80 por ciento hasta 2050), “œalgo técnicamente posible y económicamente sensato”, permitiría ahorrar 18 billones de dólares de gastos en carbón, gas y petróleo.

Asimismo, hasta 2030 se podría quintuplicar el volumen de negocios de las renovables, de actualmente 70.000 hasta 360.000 millones de dólares, lo que serviría para cubrir el 50 por ciento de las necesidades energéticas mundiales, inclusive los países que están experimentando un fuerte crecimiento del consumo energético, como China e India.

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