El cambio climático y la intriga económica

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La central nuclear Vandellós II, en Tarragona.
19 de noviembre de 2008.- Ayer aparecían dos noticias en El Mundo que, juntas, me dejaron obnubilado, perdido, desorientado. Era como entrar en el mundo de Matrix, en donde todo es posible, hasta resucitar mil veces de la muerte.

Una es de Tana Oshima, en la cual se señala que el vapor de agua, el principal gas de efecto invernadero, producirá un efecto de realimentación positiva, que ya está acelerando el cambio climático.

Para detenerlo sólo es útil la energía solar. La energía nuclear sólo se puede instalar en los países ricos, y no hay uranio en el mundo para instalar las 10.000 centrales nucleares que se precisarían para eliminar el carbono fósil de la producción de electricidad. Pero claro, si se invierte en energía nuclear, no se invierte en energía solar. Y aquí viene mi sorpresa mayúscula.

La segunda noticia es un suelto de unas 150 palabras, escondido en la página 35 de la edición impresa de El Mundo. En ese suelto se afirma:

a) Que el presidente de la CEOE pidió un pacto de estado para invertir 33.000 millones de euros en impulsar la energía nuclear.

b) Que Fidalgo, por CCOO, y Méndez, por UGT, apoyaron, si no la propuesta, un debate sobre la misma.

La intriga económica es la siguiente: las empresas están pidiendo dinero a mantas. Las automovilistas (y los medios de comunicación lo apoyan) piden que de nuestros bolsillos, del bolsillo de los trabajadores, se pague la mala gestión de los multimillonarios que no saben vender coches. (Ninguna de ellas se plantea bajar el precio de los coches, no, lo que quieren es que entre todos les paguemos). Se supone, pues, que no hay dinero, ni lo hay en los bancos.

No hay dinero. Parece que es así.

Pero el presidente de la patronal ofrece invertir 33.000 millones de euros. ¿O lo que pide es que lo invirtamos los trabajadores de España? En el primer caso hay dinero a mantas. En el segundo, habría que preguntarnos si queremos que nuestro dinero se tire de nuevo al mar, para inmenso beneficio de unos pocos, y pobreza de los más.

Invertir en energía nuclear es retrasar la inversión en energía solar y el abaratamiento de su precio. En el mundo no hay uranio más que para muy pocos y de los ricos. Si no se abarata la energía solar los países pobres y los emergentes seguirán utilizando el petróleo y el carbón, aumentando aun más las emisiones de CO2.

Es una estrategia maravillosa: negocio para unos pocos en Europa, negocio para las petroleras y aumento de las emisiones de CO2. Frente a dos crisis, insistir en la ortodoxia que las produce. En vez de innovación (la energía nuclear es ya anciana), tecnología obsoleta.

Estoy convencido de que vamos hacia un colapso de nuestra civilización. Y casi estoy convencido de que esto de la crisis no es más que un truco horrible para seguir con los viejos modelos y recetas: riqueza para unos pocos pagada por millones o miles de millones de plebeyos.

¿O no? ¿Conseguiremos parar el cambio climático?

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