El calentamiento no cesa, se acelera

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Por Antonio Ruíz de Elvira, Natura, octubre 2008

Las temperaturas superficiales se han estabilizado durante unos años debido a una fluctuación en la posición de la corriente del Golfo, pero el océano sigue absorbiendo energía, es decir, aumentado la temperatura de sus aguas intermedias. Y el polo sigue deshelándose a velocidades cada vez más elevadas: el hielo no se funde, cae al mar.

Y seguimos emitiendo CO2, cada vez más. Los países que firmaron y ratificaron el Protocolo de Kioto, y los que no lo hicieron, todos, aumentan sus emisiones. En España hay problemas para instalar energía  solar fotovoltaica. A pesar de ello algo se instala. Pero el aumento del parque eólico, termosolar y fotovoltaico no compensa el aumento aún mayor de las centrales de gas natural y de los vehículos. Nuestras emisiones crecen, a pesar de todas las ratificaciones.

¿Por qué es peligroso el cambio climático? Superado el umbral crítico de subida de temperatura (unos 2ºC), los cambios durarán siglos. Y esos cambios suponen migraciones masivas. ¿Cómo sería España con 44 millones de ciudadanos africanos añadidos a sus habitantes actuales? ¿Sería aún España? Y todos esos habitantes en una península Ibérica con la mitad de agua disponible. Lo mejor es no hacer el experimento.

Y para ello no se necesitan los grandes proyectos que proponen gentes cuya mentalidad está anclada en el pasado: Lovelock, Latham, Crutzen,”¦ Gente vieja, con ideas anticuadas.

A finales de la II Guerra Mundial los EEUU disponían de un superávit de capital y de mano de obra. De la misma manera que los egipcios enterraron su excedente en las pirámides, los americanos los enterraron en aceleradores de partículas, proyectos de fusión y viajes a la Luna. Ni la ciencia ni la tecnología han avanzado nunca mediante esos proyectos gigantes. Los avances reales se producen en pequeños laboratorios, donde los científicos pueden experimentar sin recibir el rechazo de la ciencia oficial.

Los grandes proyectos de geoingeniería son como los grandes proyectos de socioingeniería: propuestos sin conocer la realidad del sistema que se quiere modificar. Los proyectos socialistas de Rusia, de China, de Cuba, lanzados con el soporte de una teoría errónea, han fracasado abiertamente.

El sistema planetario es, en su inmensa mayoría, desconocido. Es un sistema complejo del cual conocemos mal algunas de sus partes y desconocemos casi del todo las interacciones entre éstas. No podemos considerar el sistema Tierra como una máquina lineal que hemos diseñado nosotros y que conocemos perfectamente. Los sistemas complejos no lineales tienen puntos críticos y estados inestables. Un ligero impulso en una dirección equivocada (como es ligerísimo el impulso que estamos proporcionando al clima, 100 partes por millón, un 0,01%) generalmente cambia de forma radical los estados de esos sistemas. Mejor no jugar con fuego.

Además, no sólo no es bueno jugar con fuego, sino que, ¿a quién pueden beneficiar esos inmensos proyectos, como lanzar billones de lentes de Fresnel al espacio? Como mucho a unas empresas que no generarían casi puestos de trabajo.

La solución es muchísimo más fácil.

*En primer lugar, es preciso que nuestros economistas, que piensan en optimizar el reparto de recursos escasos, introduzcan una nueva disciplina en sus estudios: hacer que ciertos recursos, como la energía, dejen de ser escasos.

*En segundo lugar, que se cambien ligerísimamente las leyes contables, de modo que lo mismo que se incluyen como gastos de las empresas la seguridad social y los salarios, se añada el coste de no contaminar el medio ambiente.

*En tercer lugar, dejar de tirar dinero, como por ejemplo, calentando el aire de las ciudades en invierno con casas mal aisladas y trasladando naranjas sevillanas a Madrid para finalmente venderlas en Sevilla. Por último, desarrollando las energías renovables.

Es muy posible que todo esto no genere beneficios a las grandes empresas pero sí generará una inmensa riqueza para los ciudadanos, que podrán ocupar los muchísimos puestos de trabajo generados. Además, también podremos disponer de la riqueza que supone la disponibilidad de energía.

Necesitamos frenar y parar el cambio climático. Y para ello no necesitamos proyectos locos. Necesitamos, sencillamente, hacernos más ricos, cada uno de nosotros.

Antonio Ruiz de Elvira es catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares.

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