Congreso Nacional de Medioambiente 9 (dic 08): Mesa Redonda dedicada a La Dehesa

logo_conama1.gif organizado por ultimissimocorreo


La situación ecológica y económica de la dehesa. Análisis crítico de sus problemas y soluciones que se vislumbran

La Dehesa es un ecosistema especialmente importante por sus implicaciones sociales y culturales, y también por la diversidad de fauna y flora silvestre que alberga -hasta 60 especies de plantas por metro cuadrado (Marañón, 1991) y más mariposas que los demás ecosistemas de su mismo clima (Diaz et al, 1996). Bien conocida es como refugio de especies en peligro de extinción o amenazadas, como la Cigüeña Negra, la Avutarda, el Aguila Real o el Buho Real, y varios tipos de buitres, además de ser hábitat temporal de muchas especies migratorias.

Sin embargo sobre las dehesas se ciernen presiones que comprometen su futuro. La falta de rentabilidad de las explotaciones, debido a la falta de valor de los productos provenientes de ella y el elevado coste de mantenimiento, la insuficiente regeneración, la sequía y alteraciones climáticas y el fenómeno de decaimiento -conocido como La Seca- están provocando su progresivo deterioro y abandono.

El moderador y los ponentes serán:

– D. Francisco Casero (Presidente CAAE), que pondrá su larga experiencia y saber al servicio de la moderación;

– D. Fernando Andrada (Fundación Amigos Águila Imperial, presidente), sobre la importancia de la fauna en la conformación y productividad de la dehesa;

– D. Alfredo Cunhal, (Hacienda Freixo do Meio) sobre la situación en Portugal y su visión de la dehesa en cuanto a modelo eco y socio eficiente;

– D. José Luís García-Palacios (Foro Encinal, presidente), sobre las políticas necesarias para mantener la buena salud de la dehesa;

– Dr. Montoya Oliver (UPM) experto/investigador/catedrático , sobre la Seca: identificación y medidas a tomar.

– D. Íñigo Álvarez de Toledo, MSc, que expondrá además unos conceptos sobre las fundamentales funciones del suelo, y cerrará la Mesa.

Nuestro objetivo es la asistencia de personas que, por su interés directo en la cuestión, susciten un buen debate tras las ideas brevemente lanzadas desde la mesa, se beneficien de las nuevas ideas que se expongan, y también de la relación con personas y organizaciones con similares objetivos.

Podrá encontrar más información al respecto en:

http://www.ideaa.eu/?p=1145#more-1145
http://www.ideaa.eu/?p=1215#more-1215

www.conama.org
(lugar:http://www.conama9.org/conama9/paginas/paginas_view.php?idpaginas=3〈=es&menu=298

La Dehesa es un ecosistema especialmente importante por sus implicaciones sociales y culturales, y también por la diversidad de fauna y flora silvestre que alberga -hasta 60 especies de plantas por metro cuadrado (Marañón, 1991) y más mariposas que los demás ecosistemas de su mismo clima (Diaz et al, 1996). Bien conocida es como refugio de especies en peligro de extinción o amenazadas, como la Cigüeña Negra, la Avutarda, el Aguila Real o el Buho Real, y varios tipos de buitres, además de ser hábitat temporal de muchas especies migratorias.

Los sistemas de dehesa se extienden hoy en día por el sudoeste de la Península Ibérica, ocupando gran parte de las provincias de Salamanca y Zamora y Ávila, la práctica totalidad de Extremadura, gran parte de Andalucía Occidental (Córdoba, Sevilla, Huelva y Cádiz), algunos enclaves de Castilla-La Mancha (Toledo, Ciudad Real) y el sudeste de Portugal (Alentejo).

Los terrenos adehesados constituyen una superficie de 3,83 millones de has., de las cuales 2,52 millones pertenecen a España y el resto a Portugal. (Datos Junta de Extremadura).

Sin embargo sobre las dehesas se ciernen presiones que comprometen su futuro. La falta de rentabilidad de las explotaciones, debido a la falta de valor de los productos provenientes de ella y el elevado coste de mantenimiento, la insuficiente regeneración, la sequía y alteraciones climáticas y el fenómeno de decaimiento -conocido como La Seca- están provocando su progresivo deterioro y abandono.

La intensificación productiva, propiciada además por la Política Agraria Común, ha multiplicado la presión del ganado sobre dehesas y pastos, provocando:

– ramoneo de los brotes de encinas (= ausencia de renuevo)
– sobrepastoreo del estrato herbáceo =
– degradación de la estructura del suelo (compactación por pisoteo, erosión),
– empeoramiento de la permanencia y disponibilidad hídrica, y
– pérdida de diversidad de plantas de todo tipo.

Además, el uso de dehesas también como tierra de labor esquilma el banco de semillas y frecuentemente destruye la estructura del suelo por las habituales malas prácticas, y reduce los nutrientes asimilables, especialmente fósforo y nitrógeno.
Se produce así un paulatino empobrecimiento del suelo, llegando a un punto en el que ya es incapaz de regenerarse. Sin la visión adecuada no es fácil de detectar este proceso, ya que habitualmente los valores de pérdida de suelos son relativamente bajos.

La extensión de la dehesa ha declinado por el cambio del uso del suelo, talándose las encinas, aumentando la agricultura, la irrigación e incluso la plantación de eucaliptos. También se aplican técnicas de agricultura convencional, con los problemas asociados de erosión, contaminación y reducción de la biodiversidad.

La forma habitual de poda de las encinas “de impacto aumentado por el uso de sierras mecánicas-  y la venta de su madera por kilos da el golpe definitivo a su gran resistencia.

La muerte de masas de quercíneas repercute de forma muy directa y negativa en sectores tales como el cerdo ibérico, el corcho, el turismo rural y otros aprovechamiento de índole forestal, agrícola, cinegético y ganadero, provocando grandes pérdidas económicas y el despoblamiento de las zonas rurales.

En las ultimas décadas la industrialización de los sistemas de producción de carne y leche han originado problemas de salud humana y animal y, en consecuencia, han motivado la desconfianza y rechazo de los consumidores.

En un mundo lleno de problemas ambientales, originados por la “inadecuada- visión industrial del uso que hacemos de la naturaleza, es prioritario desarrollar sistemas productivos que conjuguen la eficacia económica, la preservación y aumento de los recursos naturales y de la biodiversidad; y dar un valor económico a los fundamentales servicios que, en este caso, proporcionan los sistemas adehesados, no tenidos en cuenta por la economía de mercado.

Los propietarios de las dehesas han de buscar alternativas a la producción y comercialización, a la vez que, necesariamente, se aumenta la biodiversidad y por tanto la capacidad de resiliencia (adaptación a los cambios) del ecosistema.

Para ello se pide el apoyo de la Administración y la puesta en valor de los beneficios ecológicos, paisajísticos y culturales de este ecosistema tan característico de la Península Ibérica.

Estas cuestiones se pondrán sobre la Mesa Redonda que se celebrará en el próximo Congreso Nacional de Medioambiente, principal cita sobre Sostenibilidad que se da en España (www.conama9.org). Asistirán propietarios y productores, asociaciones vinculadas a la dehesa y pastos semi-áridos, expertos y miembros de las administraciones. También será recomendable para aquellos interesados o involucrados en otros sectores agrícolas, ganaderos o de conservación, ya que temas claves serán la situación y gestión del suelo y del agua -elementos clave no ya de esos tres sectores, sino de nuestra civilización.

Algunas ideas

– La “œSeca” no es un fenómeno reciente en España, hay registrado procesos iguales o similares desde hace siglos.

– Puede considerarse no como una enfermedad del arbolado, sino como un conjunto de síntomas que responden a causas variadas.

– Actualmente está ligada íntimamente al suelo y a la climatología.

– Al suelo en cuando a su capacidad de sostener:

“¢ un suficiente ciclo del agua,
“¢ un suficiente ciclo de nutrientes y minerales,
“¢ unas suficiente comunidades vivas, y
“¢ un suficiente flujo de energía.

– Al clima en cuanto:

“¢ frecuencia, abundancia y distribución de las precipitaciones,
“¢ sus extremos térmicos.

– Son más propensos a sufrir la “œSeca” los árboles procedentes de brotes de cepa y de raíz (chirpiales).

– Otra causa de debilidad es la homogeneidad genética.

– Marañón (1985) descubrió 135 especies en 0,1 hectárea en una dehesa andaluza, y considera la dehesa uno de los biotopos vegetales con más diversidad del mundo a esta escala.

– La diversidad de producción (multifuncionalidad) ha sido reducida a uno o dos producto, particularmente corderos y vacas.

– La anterior combinación de producción para el autoabastecimiento y para el mercado ha dado paso a producir exclusivamente para este último, adaptando criterios de gestión propios de la mentalidad industrial olvidando los conocimientos del ecosistema y su capacidad de carga.

– La forma tradicional de cría de varios tipos de animales domésticos ha dado paso a la especialización, sobre todo de vacas y ovejas, que ahora no se dedican a la lana sino sólo al engorde.

– La densidad de animales por hectárea varía de 1.6 a 3.5 ovejas hembras “muy superiores a la densidad tradicional de 0.7 “1 por hectárea (en el conjunto del año; en invierno podría ser 2).

– Hay propiedades en las que se utilizan fertilizantes,  y pesticidas contra plagas como la polilla comedora de hojas Tortrix viridiana.

– El uso de pesticidas y fertilizantes artificiales tiene graves consecuencias en la biodiversidad. La agricultura “œmoderna” es considerada por muchos autores responsable directa de la desaparición de especies de plantas, insectos y pájaros (Plachter 1991).

– El abandono de la migración estacional significa que los rebaños están en las dehesas todo el año, intensificando la presión en la capa vegetal, la compactación del suelo  y dificultando la regeneración de encinas.

– La carencia de matorral y su sombra por haber sido comido en verano dificulta enormemente la germinación de la bellota.

– Dehesas con alta presión de pastoreo / tiempo y vegetación baja ha demostrado escasa capacidad filtradora de agua y tasas altas de  escorrentía.

– Agricultura: el uso de maquinaria y agroquímicos puede dañar las raíces de las encinas, haciéndolas más susceptibles a enfermedades.

– Sostenibilidad histórica: la visión habitual es que la dehesa gestionada de forma tradicional es ecológicamente sostenible  (Dawson and Fry, 1998), y que la no regeneración de las encinas se debe a la intensificación agro-ganadera.

– Pulido et al.(2000) sostiene que los problemas de regeneración pueden ser igualmente inherentes a la forma tradicional de gestión, aunque exacerbados con tal intensificación.

Seguici in Facebook