ADVIERTEN DEL RIESGO DE DEFORESTACIÓN CATASTRÓFICA EN EL AMAZONAS

Madrid, 19/12/2011, (Ecoestrategia).- La nueva Ley Forestal de Brasil, aprobada recientemente y de forma mayoritaria por el Senado de ese país, supone un dramático paso atrás en la protección de los bosques de la Amazonia, aseguró el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

La aprobación del llamado Código Forestal implica la desprotección de importantes zonas de la región amazónica, hasta ahora amparadas por esta misma Ley de 1965. Para los ecologistas el nuevo texto, impulsado sobre todo por los intereses económicos del sector agropecuario, abrirá nuevas áreas forestales para la agricultura y la ganadería y favorecerá una amnistía para aquellos que han deforestado ilegalmente hasta el año 2008.

Entre las áreas afectadas por la ley quedarán zonas vitales para la protección de los humedales y cursos de agua en la región.

Sin embargo, las encuestas muestran que la mayor parte de la población está en contra de esta reforma, y todos los expertos coinciden en que esta nueva ley podría hipotecar incluso el futuro desarrollo de Brasil a largo plazo.

“Argumentando la pérdida de beneficios para los agricultores y ganaderos, el Senado brasileño ha adoptado un discurso totalmente obsoleto que plantea la incompatibilidad entre la conservación y el desarrollo”, afirmó María Brito, directora ejecutiva de WWF Brasil.

Si la ley no es vetada por la presidenta Dilma Rousseff, los cambios que introduce pondrán en peligro gran parte de los avances en conservación logrados hasta ahora en la zona. Logros ambientales que han requerido años de lucha y negociación por parte de la administración, ONG, sector privado y la población local.

Este paso atrás sentaría, además, un precedente nefasto a nivel global como mensaje disuasorio en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. La reforma también dejaría a la población que habita en la región amazónica expuesta a mayores riesgos de inundaciones y sequías.

Brasil se ha comprometido con los objetivos de reducir en un 40% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, así como a una reducción del 80% de los niveles de deforestación con respecto a los índices del período 1996-2005. Ambos compromisos de alcance global, son prácticamente imposibles de lograr con esta nueva Ley Forestal.

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