Una persistente Niña está de regreso


Por Stephen Leahy *

El actual evento atmosférico y marítimo de La Niña será más débil que el anterior, pero sus efectos se amplificarán en muchas regiones que aun no se recuperan de la anterior.

UXBRIDGE, Canadá, 10 oct (Tierramérica).- La Niña volvió menos de tres meses después de su última y poderosa manifestación, que ayudó a disparar los precios mundiales de los alimentos.

La nueva Niña, fase fría de la Oscilación del Sur, prolongará la falta de lluvias en importantes regiones agrícolas de Brasil y Argentina, y en el sur de Estados Unidos, afectando cosechas de soja y trigo.

No es raro que La Niña se presente en varios años consecutivos, dijo Jeffrey Masters, director de meteorología y cofundador de Weather Underground, primer servicio meteorológico comercial en Internet.

La última vez que ocurrió fue entre 1998 y 2001, “con un intervalo de pocos meses de condiciones neutrales, como este año”, explicó Masters a Tierramérica.

La Niña y El Niño son, respectivamente, las caras fría y cálida de El Niño Oscilación del Sur (ENOS), un fenómeno climático y marítimo cíclico que afecta los patrones meteorológicos en todo el mundo.

El ENOS es parte del sistema que regula el calor en el trópico oriental del océano Pacífico y está pautado por cambios en la temperatura de la superficie oceánica y en la presión atmosférica.

“Sin dudas el cambio climático afecta al ENOS”, dijo Masters.

Los gases liberados por la quema de combustibles fósiles, la agricultura y la deforestación tienen el efecto de agregar otra frazada a la atmósfera, atrapando más calor solar. Un planeta más caliente tiene más energía capaz de desatar tormentas más fuertes, olas de calor y sequías más intensas, así como lluvias más severas que causan inundaciones, enfatizó.

Sin embargo, apenas empezamos a entender cómo se manifestará el ENOS en el futuro a raíz del cambio climático, planteó Masters.

La anterior aparición de La Niña fue en junio de 2010. En Australia desató fuertes lluvias que pusieron fin a una sequía de 10 años, pero que inundaron unos 850.000 kilómetros cuadrados, cerca del área que ocupan Francia y Alemania juntas.

También causó inundaciones sin precedentes en el norte de América del Sur, por ejemplo en Colombia y el norte de Brasil. Al mismo tiempo, el centro y el sur de Brasil, Argentina y el sur del continente experimentaron sequías.

“Las proyecciones señalan que esta Niña será más débil”, dijo Masters.

Pero sus impactos se verán amplificados porque muchas regiones no se recuperaron todavía de La Niña anterior.

América Central, Venezuela, Colombia y otras regiones que en diciembre y enero soportaron inundaciones sin precedentes pueden esperar más precipitaciones copiosas en los próximos meses, según los pronósticos estacionales, dijo.

A raíz del cambio climático, la atmósfera terrestre es en promedio 0,8 grados más cálida que en la era preindustrial y por eso retiene cuatro por ciento más de vapor de agua, dijo a Tierramérica el climatólogo Kevin Trenberth, del National Centre for Atmospheric Research, con sede en Boulder, en el central estado estadounidense de Colorado.

“La humedad extra acompaña las temperaturas marinas e impacta en todo. En los lugares que estén más cálidos durante La Niña, hay más riesgo de inundaciones”, señaló Trenberth a Tierramérica por correo electrónico.

Los modelos climáticos computarizados todavía no pueden pronosticar cómo afectará el cambio climático el complejo ciclo del ENOS, que puede durar entre tres y siete años, sostuvo.

Aunque las inundaciones y las sequías empeoraron, no hay evidencias claras de que el cambio climático haya afectado el ENOS, según Trenberth.

Masters prevé que La Niña actual alcance su clímax en enero y se diluya en la primavera boreal. Eso llevará tiempo seco a Texas y otras partes del sur de Estados Unidos que ya padecen una sequía extrema.

“Las sequías tienden a generar sistemas de alta presión que actúan reforzando las condiciones que producen la misma sequía”, dijo.

Este año cayeron en Texas menos de 127 milímetros de lluvias, rompiendo todos los récords y causando pérdidas agropecuarias por 5.000 millones de dólares. La agricultura de la región enfrenta un camino largo y difícil que requerirá varias temporadas de fuertes lluvias para recuperarse, señaló Masters.

Los técnicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos creen que, de continuar La Niña, hay una “gran probabilidad” de que fracase la cosecha invernal de trigo y “un posible fracaso de los cultivos de verano” en 2012 en las llanuras del sur del país.

Según Oil World, un servicio de pronósticos agrícolas con sede en la ciudad alemana de Hamburgo, se prevé que la soja y otros cultivos se vean amenazados por condiciones más secas en buena parte de Argentina y el sur y centro de Brasil.

“El centro de Brasil experimenta condiciones inusualmente secas desde mediados de abril”, señala un informe publicado el 30 de septiembre en Oil World.

En algunas zonas de Argentina llovió mucho menos de la mitad de lo que se considera normal. Sin lluvias, las cosechas de octubre y noviembre podrían irse a pique, de acuerdo al informe.

Los precios mundiales de los alimentos son 26 por ciento más altos que hace un año, según el Índice de la FAO, publicado en septiembre por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Las reservas de cereales están bajas, pero la FAO estima que los rendimientos mundiales de trigo serán 2,8 por ciento más altos que el año pasado, si bien este pronóstico se hizo en junio, antes de que se afianzara La Niña actual.

* El autor es corresponsal de IPS

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