Abonos verdes y restauración de suelos

images1.jpg images-1.jpg Sistema de Linneo

Iñigo Alvarez de Toledo, MSc
instituto de ecología aplicada
primavera 2007

INTRODUCCIÓN

El uso de abonos verdes protege la tierra de la erosión, cuestión de no poca envergadura en España. Los nitratos naturales no son arrastrados “como ocurre con los procedentes de abonos químicos, que contaminan las aguas subterráneas y de allí las fuentes y ríos.

Los abonos verdes pueden aumentar el fósforo asimilable, así como el potasio y otros elementos, y todo ello hace que los microorganismos se desarrollen de forma notable tras el abono verde. A su vez fomenta la descomposición de restos vegetales que originarán el humus y estructurarán el suelo. Éste quedará aireado, ligero y fácil de trabajar -gracias también a la acción mecánica de las raíces- multiplicando varias veces el número de lombrices.

Se siembran antes o después de los cultivos principales, o intercalados entre las líneas, midiendo muy bien los momentos de siembra y de siega. Constituirá una terapia ideal para tierras poco productivas debido a suelos desestructurados, compactados, agotados o contaminados.

También se benefician tierras en mejor estado. El suelo no es inerte, son precisamente los organismos vivos que en ella viven los que hacen posible su fertilidad haciendo de la materia muerta la base para la nueva vida. Todo lo que sea, por tanto, fomentar la existencia y dinamismo de tales organismos llevará a un suelo más sano y productivo.

De media, un buen suelo está formado por un 93% de mineral y un 7% de sustancias orgánicas. Esta parte se compone de un 85% de humus, un 10% de raíces y un 5% de organismos vivos “hongos, bacterias, gusanos, arácnidos e insectos.

En las tierras agrícolas convencionales el suelo ejerce como casi única función la de sostén de las plantas. La extracción de energía que realiza el cultivo se restituye mediante materias sintéticas casi siempre contaminantes, tanto en su producción como en su aplicación, lo que contribuye a la degradación del agrosistema. Los cultivos de estas tierras requieren permanentes cuidados, pues son ecosistemas muy simplificados, inestables y desequilibrados. Los cultivos producidos son débiles y por tanto muy sensibles a los fitófagos, terminando allí la cadena trófica al haber eliminado el máximo posible de otras plantas (malas hierbas) e insectos.

La Agroecología busca siempre la forma de mantener al máximo los ciclos naturales, ya sea restituyendo materia orgánica o -mejor- fomentando su formación en el agrosistema. Y una muy buena forma es mediante el uso de los abonos verdes. Así se conserva la diversidad vital del suelo, fuente de equilibrio y origen de la salud y productividad de los mismos.

No se trata de un conocimiento recién adquirido (aunque sí se investiga permanentemente su mejora): ya decía, por ejemplo, “œEl Libro de los Secretos de la Agricultura y la Casa de Campo” (Fray Miguel Agustín, S. XVII) sobre el altramuz, que “œ no quieren mucha labranza y sirven de buen estiércol a la tierra, así que por falta de estiércol se pueden sembrar en tierras estériles. Cuando están un poco en grano de las primeras flores se cubren con el arado”.

Por otra parte es un gran enriquecimiento tener en cuenta las propiedades medicinales y los usos tradicionales de estas plantas (no incluídos en esta versión del trabajo).

Cada cual de las plantas aquí incluídas tiene sus necesidades en cuanto a condiciones ecológicas para sembrarse con éxito (tipo de suelo, temperatura, luz, humedad), como sembrar, cuando hacerlo, plantas simbióticas, cuando segar, propiedades para la fauna útil y aporte o liberación de minerales del suelo ; por tanto es necesario hacer un análisis pormenorizado de cada caso.

LEGUMINOSAS

Muy apreciadas por la facultad de fijar el nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias que se encuentran en sus raíces “llegan a fijar 463 kg. del mismo por ha./año. Para aportarlo al suelo se siega la planta inmediatamente tras la floración y se deja que se descomponga en la superficie como acolchado (después se puede incorporar ligeramente al suelo). Suelen disponer de raíces pivotantes (de eje preponderante).

Alfalfa (Medicago sativa)

– planta vivaz, puede durar tres años;
– raíz pivotante de hasta 5 metros;
– fuente de fibras, vitaminas y minerales, enzimas, aminoácidos esenciales, calcio; recomendable para lactancias;
– reservorio de fauna útil “mariquitas y crysopas-;
– la bacteria Rhizobium deja de reproducirse por debajo de PH5 por lo que fallaría la fijación de nitrógeno atmosférico y la planta se quedaría sin un nutriente principal.

Almorta

– produce entre 1 y 2 Tm de materia verde por hectárea;
– fija entre 30 y 200 kg. de Nitrógeno/ha.

Altramuz (Lupinus albus) / Altramuz Amarillo o Silvestre (Lupinus luteus) Tremosilla

– potente sistema radicular;
– entre 35-50 Tm/ha. de materia verde;
– fija 150-200 kg./ha. de nitrógeno;
– el Lupinus angustifolius L. es autóctono de la dehesa.

Alverja

– perenne;
– fija 30-270 kg/ha. de nitrógeno;
– produce 0.9/1 Tm/ha. de materia verde;
– melífera.

Esparceta (Hedysarum coronarium)

– perennes;
– ricas en nitrógeno; fija 100-200 kg de nitrógeno por ha.
– dan una importante cantidad de masa vegetal: 5-6 Tm/ha.

Guisante Forrajero (Pisum sativum)

– produce 15-40 Tm de materia verde / ha.
– buen fijador de nitrógeno: 100-250 kg/ha.

Habas Forrajeras (Vicia faba)

– transferidora (ayuda a tomar los elementos minerales del suelo);
– aportante de mucha masa verde: 30-40 Tm/ha.
– fijan nitrógeno que liberan durante su crecimiento: 150-320 kg/ha.

Lupulina (Medicago lupulina)

– ricas en nitrógeno;
– masa vegetal: 60 Tm/ha.
– fija 200 kg de nitrógeno / ha.

Serradella (Ornithopus sativus)

– da unas 2 toneladas de masa verde por hectárea;

Trébol de Alejandría (Trifolium alexandrinum)

– crecimiento rápido pero sensibilidad al frío.

Trébol subterráneo (Trifolium subterraneum L.)

– leguminosas anuales de autoresiembra con crecimiento invernal;
– bajo el nombre genérico de tréboles subterráneos (Trifolium subterraneum) existen tres subespecies: subterraneum, yanninicum y brachycalycinum, de distintas cualidades según las condiciones ecológicas de donde se quieran sembrar;
– gran capacidad de producción de semillas: por kilogramo varía dependiendo de la especie y cultivar, siendo en promedio de 140.000;
– dureza seminal;
– ciclo vegetativo de corto a medio, produce 4-5 Tm/ha. de materia verde;
– fija 200 kg/ha. de nitrógeno;

Para suelos ácidos se usa también, de esta especie:

Trifolium hirtum (en terrenos de muy escasa producción otoño ” invierno);

Trébol miqueliano o balansa

– es una especie leguminosa forrajera anual de autosiembra, original de Turquía;
– es posible encontrar aproximadamente 1.400.000 unidades de semilla por kg, siendo mucho más pequeña que la del trébol subterráneo, la cual posee alrededor de 100.000 semillas por kg;
– habilidad para persistir y diseminarse después de la siembra, dada por la alta producción de semillas (hasta 1.000 kg/ha);
– alta proporción de semillas duras a la madurez, desde un 60 a 80%, lo cual le permite regenerarse adecuadamente cuando es incluida en sistemas rotacionales con cereales;
– posee un alto valor nutritivo, con contenidos de 14 a 18% de proteína cruda;
– se ha determinado que sobre el 40% de la semilla de trébol balansa consumida por los ovinos pasa a través del tracto digestivo del animal y es excretada en las heces, por lo tanto es dispersada mediante este mecanismo.

Variedad Frontier

Es una nueva variedad de trébol balansa, la más precoz de las disponibles en el mercado. Desarrollada por South Australian Research and Development Institute (SARDI), fue obtenida de una selección de 20 líneas individuales de la variedad Paradana.

Veza (Vicia sativa)

– la más sembrada como abono verde;
– producción importante y de calidad: 40 Tm/ha.
– rápido crecimiento;
– fija un nitrógeno estimado en 40 / 50 kg./ha.;
– rebrote persistente.

Veza Vellosa (Vicia villosa)

– Más resistente al frío y a la sequía.

Zulla

– perenne;
– produce 40-60 Tm/ha. de materia verde;
– fija 140-200 kg/ha. de nitrógeno;

En los pastos del suroeste hispano se puede evalúar el uso de leguminosas espontáneas de la zona, como son:

∑ Ornithopus compressus (buena productividad con bajos niveles de fósforo),
∑ Medicago polymorpha (alta productividad de semillas, baja productividad con bajos niveles de fósforo),
∑ Trifolium arvense L.
∑ Trifolium glomeratum,
∑ Trifolium cherleri,
∑ Trifolium striatum,
∑ Trifolium vulgaris L.
∑ Sativus,
∑ Biserrula pelecinus.

Donde la pluviometría es baja (menos de 500 mm/año) y los suelos poco profundos es preferible el uso de leguminosas de ciclo de floración temprano a medio; en mejores condiciones de pluviosidad y suelo es preferible el uso de aquellas con ciclo de medio a tardío.
GRAMÍNEAS

Siempre asociados a las vezas y a los guisantes forrajeros. Rebrotan sin interrupción y trabajan bien la tierra. Su masa vegetal es importante y así compensan la poca de las leguminosas.

Avena (Avena sativa L)

– raices profundas;
– produce 15/35 Tm/ha. de materia verde.

Cebada (Hordeum.)

– produce 20/40 Tm de materia verde;
– el agua de cebada, con limón añadido después de fría, es una de la bebidas más refrescantes de España.

Centenos (Secale cereale L.)

– produce 15/40 Tm/ha. de materia verde;
– suele estirarse más que los trigos;
– raíces fasciculadas y muy desarrolladas = mejora la estructura del suelo;
– habitual en las tierras más pobres de los climas más fríos y lluviosos de la Península.

Cebadilla o Triguillo (Bromus catharticus)

– raíces profundas (bueno para zonas secas);
– riesgo de que se convierta en una adventicia tenaz.

Dactilo o espigueta (Dactylis glomerata)

– autóctono de la dehesa.

Festuca Alta (Festuca arundinacea)

– asociadas a leguminosas o dentro de mezclas;
– deja muy buena tierra para labores.

Raygrass Italiano ( Lolium multiflorum o Lolium perenne L.)

– crece de forma especialmente rápida;
– da una importante masa verde para enterrar;
– raíces fasciculadas, que mejora le estructura del suelo y la penetración del agua;
– efecto benéfico en los limos difíciles porque se compactan;
– planta limpiadora;
– buenas variedades:
∑ Billion,
∑ Caramba,
∑ Rioca,
∑ Promenage,
∑ Lisarand.

CRUCÍFERAS

Cualidades:

* Crecen muy rápido “se puede obtener el abono verde en menos de dos meses.
* Asfixian las hierbas adventicias.
* Pueden utilizar y acumular en su parte aérea reservas minerales, que extraen del subsuelo con más facilidad que otras plantas. Particularmente dejan azufre disponible en el suelo.
* Pioneras: pueden crecer en tierras muy pobres en humus, donde las leguminosas no podrían implantarse.
* Segadas y dejadas sobre el suelo se descomponen rápidamente.

Colinabo Forrajero

– híbrido entre col china y un nabo;
– más producción que las otras crucíferas;
– gran enraizamiento “sus raíces pueden suponer el 50% del peso de la parte aérea;
– proporciona un forraje de alta calidad.

Colza Forrajera (Brassica napus)

– la más productiva de las crucíferas forrajeras (15/50Tm /ha. materia verde);
– más lenta que el nabo forrajero y la mostaza blanca;
– sistema radicular muy potente y profundo;
– limita el lavado en suelos permeables;
– P y K ;
– la floración de la colza no debe coincidir con los frutales, pues su pólen es muy atractivo para las abejas.

Mostaza Blanca (Sinapis alba)

– crecimiento y floración muy rápidos;
– la menos exigente y la menos costosa de las crucíferas;
– materia verde: 10/20Tm/ha.
– P y K;
– nunca sembrar antes de coles, rábanos y nabos.

Nabo Forrajero (Brassica napus oleifera)

– fácil de cultivar;
– enraizamiento profundo;
– crecimiento muy rápido;
– resistente al frío = puede proteger los suelos en invierno.

Rábano Forrajero (Raphanus sativus o Raphanus raphanistrum)

– 8/20 Tm/ha. de materia verde;
– puede crecer hasta 1 metro de altura;
– raíces pivotantes, buenas para la estructura del suelo;
– limpiador: ahoga a las adventicias y es nematicida;
– hay que picarlo al comienzo de la floración para evitar renuevos.

OTRAS

Espinaca (Spinacea oleracea. Familia quenopodicias)

– eficaz contra el lixiviado (lavado de nitratos);
– evita carencias físicas para los cultivos que le siguen, sobre todo si se emplea en el cultivo de hortalizas;
– da rápidamente sombra;
– se descompone también con rapidez una vez segada;
– es un buen acolchado;
– rica en minerales y vitamina C.

Facelia ( Phacelia tanacetifolia. Familia hidrofiláceas)

– originaria de Bulgaria, es poco sensible la clima;
– crece rápidamente (entre 7 y 10 semanas) y genera mucha vegetación (15/30 Tm/h. de materia verde) que elimina las adventicias;
– sistema radicular fasciculado muy desarrollado: hasta 18 ton. de raíces/ha.;
– en experimentos en Alemaniaprovoca aumento de niveles de fósforo apto para las plantas;
– muy melífera y con bonitas flores malvas;
– atrae crisopas.

Girasol (Helianthus)

– más de 50 especies;
– vegetación abundante.

Trigo Sarraceno o Alforfón (Fagopyron sagittatum (o esculentum??). Familia polygonáceas)

– crecimiento rápido;
– poco exigente;
– deja potasa disponible en el suelo;
– planta limpiadora “nematicida- y poder desherbante (para después sembrar otra cosa);
– alberga a predadores interesantes como los sírfidos.

EL CLIMA: en la mayoría de España la dificultad más frecuente en el uso de abonos verdes es la falta de lluvia, ya que un momento muy interesante para su siembra es al final del verano para evitar que las lluvias de otoño arrastren por lixiviación los nitratos. Además hay que tener en cuenta que cuando el abono verde está en pleno crecimiento o enterrado y descomponiéndose consume mucho agua “hay por tanto que evitar enterrarlo en primavera o verano.

Por tanto en primavera interesa plantar aquello que crece rápido. Si tenemos dos meses de tiempo se puede sembrar, por ejemplo, veza sola o con avena.

El otoño es la estación ideal para la siembra de abono verde: protegerá de la intemperie, de las lluvias (especialmente en tierras de fácil apelmazamiento) y será un almacén de fertilizantes para la primavera siguiente.

ADVENTICIAS: para controlarlas la siembra conviene hacerla a voleo y con más semilla que si se quiere forraje o cubierta. Si predominan las adventicias de raíz hay que usar el tipo de abono verde más adecuado. El centeno, por ejemplo, es muy eficaz contra la grama.

ABONADO: se puede aportar abono orgánico o compost pues los abonos verdes ayudarán a la asimilación del mismo por parte del suelo para posteriores cultivos o perennes.

ENTERRAMIENTO: nunca se han de enterrar en fresco, pues provocaría fermentación anaerobia de la que surgen sustancias inhibidoras de las raíces, pérdidas por lixiviación, riesgos de pulgón.

SIEMBRA: según el famoso calendario de María Thun el momento de siembra del abono verde depende de su destino. Si lo que se busca es el máximo de vegetación conviene sembrarlo en “œdía hoja”. Las leguminosas han de sembrarse en “œdía raíz” para que produzcan muchos nódulos radiculares con nitrógeno. El mejor momento para cortarlos, y después enterrarlos, es con la luna descendente.

Hay autores que recomiendan seguir el principio de las rotaciones, esto es, no sembrar de la misma familia dos veces seguidas.

Según los siguientes trabajos:

*Artículos de Javier Melgares de Aguilar, David González, Carmen Bastida, Jean-Luc Petit, David Olmo y Antonio Ruiz en La Fertilidad de la Tierra.

*Manual para el Cultivo Ecológico del Olivar ( Manuel Pajarón)

*El Discórides Renovado (Pío Font)

*Diccionario de Términos Pascícolas (A. San Miguel y S. Roig)

*Calendario de Agricultura Biodinámica 2007 (María Thun)

*Experimentos publicados por el Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico, Junta Extremadura.

*Experimentos publicados por el INIA (Chile)

*”Mejora de praderas de secano en la dehesa española”, (Iñigo Alvarez de Toledo, MSc en www.ideaa.es)

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