La Seca de Quercus. Las visiones edafológica y climatológica

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Se han identificado dos tipos de Seca fundamentales, con un tercer tipo según ciertos autores:

1. Decaimiento lento, que conlleva la caída gradual del follaje.
2. Muerte súbita de ramas y hojas, que quedan durante tiempo adheridas al árbol, lo que le da un repentino e intenso color atabacado.
3. Desvitalización, que significa que el árbol está al límite de la supervivencia, con muy precaria salud.

Se conocen datos de Secas producidas en los siglos XVI y XVII, pero hay períodos muy anteriores en los que posiblemente sea este fenómeno el que se ha descrito por los cronistas de la época, ligados siempre a largas sequías (S. III AC., Ss VII y VIII, finales S. IX “Font Tullot: Hª del Clima en España. 1998).

La Seca no es una enfermedad, sino un conjunto de síntomas. Elementos asociados a la Seca son:

– sequía durante años sucesivos,
– alargamiento del periodo estival y aumento de sus temperaturas,
– lluvias intensas,
– forma de manejo selvícola,
– tipo de orografía,
– estado del suelo:
ß capacidad de retención de agua,
ß capacidad de mantener el ciclo de minerales y nutrientes,
ß id. sus comunidades vivas,
ß id el flujo de energía;

– cancros externos e internos,
– actuación del hongo de suelo Phypthopthora Cinnamoni,
– agentes bióticos oportunistas (hongos, insectos perforadores, defoliadores, bacterias).

Hay un incremento de árboles dañados desde 1994.

EL SUELO EN LOS BOSQUES DE QUERCUS

Alfredo Blanco Andray (UPM)

Nuestros bosques, a los que nos referimos aquí, son los esclerófilos mediterráneos.
La característica principal del clima mediterráneo es la sequía estival.
Otra característica dramáticamente influyente en nuestro suelo es la deforestación secular, que junto a las cualidades erosivas de nuestro clima implica suelos degradados, decapitados.

Un suelo poco erosionado, o en buen estado, debe tener un perfil formado por:

– capa de mantillo (horizonte de humus)
– horizonte rojizo, más o menos intenso, de consistencia plástica y arcillosa y profundidad moderada “dependiendo del suelo.

Los suelos cultivados son decapitados, faltando el horizonte superior.

Los suelos mediterráneos pueden ser muy fértiles, aunque a menudo carecen de profundidad y son pedregosos. Tienen una buena estructura, aunque frecuentemente pobres en nitrógeno y, sobre todo, fósforo asimilable.

Esto no es tanto un problema para el bosque de quercus como la capacidad de retención de agua de los suelos, decisiva para que las plantas puedan sobrevivir al largo (y con tendencia al aumento) cálido y seco verano.

La erosión, – que elimina la capa orgánica- y la degradación biológica “que apelmaza y desestructura el suelo- reducen dramáticamente la capacidad de almacenamiento de agua.

A menudo es más importante la calidad de la escasa tierra que su pedregosidad. La tierra se encuentra en cavidades, intersticios o bolsones a cierta profundidad, recibiendo el agua percolante justo en las raíces que han colonizado tales lugares. Por ello es más adecuado hablar de “œprofundidad útil de suelo” que de “œprofundidad de suelo”.

Los suelos bajo quercus mediterráneo no suelen tener abundante fracción gumífera, pero ésta desempeña un importante papel. La calidad del humus y la adecuada cantidad asegura la necesaria salud edafológica, y contribuye inestimablemente a aumentar la capacidad de almacenamiento hídrico.

La degradación biológica del suelo contribuye al efecto invernadero por disipación a la atmósfera del carbono orgánico contenido en el humus.

Principales procesos de degradación de suelos bajo quercus esclerófilos (encinares, alcornocales, quejigares y coscojares) son:

– Erosión
– Degradación Biológica
– Compactación
– Recarbonatación

En ellas probablemente reside/n alguna/s de la/s causa/s de la Seca.

I. EROSIÓN

El ámbito del Mediterráneo, y España en particular, arrojan algunas de las cifras de erosión más críticas del mundo.

Los tipos más frecuentes “hídrica y eólica- pueden llevar a la desaparición total del suelo fértil.

Siempre hay una erosión geológica que se ve compensada con el proceso continuo de formación de suelo. El Ser Humano rompe tal equilibrio.

Las zonas de Clima Mediterráneo es especialmente sensible a la erosión hídrica por la irregularidad en el reparto de las lluvias, que suceden en un corto número de días y frecuentemente en forma de tormentas.

Y es aún más sensible cuando la cobertura vegetal original ha sido dañada, frecuentemente por roturación, sobrepastoreo o fuego.

II. DEGRADACIÓN BIOLÓGICA

La disminución “o desaparición- del contenido de humus lleva a la disminución de la microfauna y microflora del suelo, lo cual es muy negativo para las propiedades físicas, químicas y la capacidad nutricional del mismo.

La cusa inmediata es la pérdida de su cobertura vegetal, cuyas consecuencias son:

– el incremento de la insolación, que los microorganismos de bajo tierra no pueden soportar,
– la vulnerabilidad al agua,
– la vulnerabilidad al viento.

III. DEGRADACIÓN POR COMPACTACIÓN.

Dominante en terrenos llanos. Sus consecuencias son:

– menor permeabilidad y capacidad de almacenamiento de agua,
– menor aireación, siendo el aire fundamental en el suelo,
– encostramiento del mismo,

A veces se produce hidromorfia.

Factores naturales que coadyuvan al proceso son:

– ausencia de pendiente,
– formas topográficas depresionarias,
– agresividad climática, especialmente intensidad y energía de las lluvias,
– escasez de materia orgánica,
– elevado contenido en limo (fracción fina del suelo, que no puede formar grumos) o de arcilla y limo en ausencia de materia orgánica,
– y menos natural, pero frecuente, el paso de maquinaria, vehículos y personas,
– el paso de ganado excesivo para la capacidad del suelo.

Los suelos húmedos son más sensibles a la compactación.

Consecuencias (sinérgicas y auto-acelerantes):

– disminución de la capacidad de penetración de las raíces, y por tanto de sus posibilidades de obtener humedad y nutrientes (= más sensibilidad a oscilaciones climáticas);
– reducción de la materia orgánica por insolación;
– disminución de la calidad estructural = estructura superficial escamosa o laminar, estructura profunda compacta y endurecida;
– en climas húmedos, regadíos y valles: hidromorfía en los horizontes superficiales.

IV. DEGRADACIÓN POR RECARBONATACIÓN

Se da en terrenos calizos, originándose, una vez más, por la degradación de la cobertura vegetal o por la deforestación en suelos edificados sobre rocas carbonatadas.

El afloramiento de material rocoso “por erosión en terrenos en pendiente o por malas prácticas en llanos- da lugar al “œrejuvenecimiento” del suelo.

La roca madre libera caliza activa que incrementa el PH del suelo, ya alto en este tipo de substratos. Ello tiene efectos muy negativos en la productividad biológica = menor elenco de especies pueden mantenerse en el ecosistema.

FITOCLIMATOLOGÍA DE ESPECIES MEDITERRÁNEAS DE QUERCUS ANTE UN ESCENARIO DE CAMBIO CLIMÁTICO

Ángel Fernández Cancio (INIA), Emilio Manrique Menéndez (UPM), Rafael Navarro Cerrillo (UCO), Rocío Fernández Fernández (UCO)

(La versión original de este estudio se ha basado en el análisis de 63 variables climáticas aplicadas a 6.081 estaciones metereológicas, y relacionándolas con 94 series de vegetación potencial y con las propias del género Quercus del mediterráneo).

Modelos rigurosos estiman que en España (excluidas las Canarias) la temperatura subirá 2 grados centígrados en el período 1995-2050. Han aumentado los fenómenos de precipitación extremos, con años muy secos y otros muy lluviosos, comparado con la hasta entonces “œhabitual”. También ha aumentado el porcentaje de lluvias torrenciales sobre el total de precipitaciones.

La mortalidad de árboles y arbustos observada en las últimas décadas en la Península Ibérica ha sido relacionada con estos episodios de variabilidad climática -la predicción del comportamiento de la vegetación a medio y largo plazo ante estos cambios inducidos  por el efecto invernadero exige una gran responsabilidad.

Contra una opinión muy generalizada, la Seca aparece también en fases húmedas.

Si fuese un calentamiento climático natural sería más probablemente transitorio, con interrupción final de las sequías y sin superar un aumento de entre 0´5 y 1 grado, como ha sucedido en los últimos 2.500 años.

Sin embargo, según la opinión científica mayoritaria, se ha desencadenado un proceso de origen antrópogénico que puede desencadenar procesos no lineales, los cuales, paradójicamente, pueden desembocar en un brusco enfriamiento desconocido en la Europa de los últimos 11.000 años.

Estudios realizados sobre más de 250 puntos del área mediterránea española constatan una clara evidencia: la situación actual es muy diferente “por su intensidad relativa y su homogeneidad espacial- a todo lo acontecido en los últimos 700 años. Los datos termométricos actuales ya han roto la banda de variabilidad natural del mileneo, de forma bastante general.

Las tendencias locales a medio y largo plazo podrán ser:

“¢ 2021-2050: diferencias de temperaturas que no subirán de 2 grados C en otoño e invierno en el área suroccidental, y un aumento medio de temperaturas entre 1 y 1´5 grados C. El patrón  medio de precipitación se mantiene, menos en el sur occidental (donde puede aumentar un 10%) y en el Valle del Guadalquivir (un 20%).

“¢ 2081-2099: cambio drástico. Las variaciones térmicas pueden alcanzar una media de 4 ó 5 grados; las precipitaciones pueden aumentar hasta un 60% en unas zonas y disminuir un 30% en otras. (Naturalmente este predicción, dada la distancia temporal, es menos fiable que la anterior).

Los hipotéticos escenarios de trabajo hasta el 2050 son, por tanto, un aumento máximo de temperatura de entre 2 y 2´5 grados según las cuencas hidrográficas, y de aumento /disminución de entre 10-15% en la precipitación, con variaciones estacionales.

En España las masas de quercus parecen haber sufrido más en el sur peninsular “hay que conocer bien los límites fitoclimáticos de estas especies.

EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE LA VEGETACIÓN

(La ciencia que estudia las relaciones entre la vegetación y el clima es la Fitoclimatología).

Estos cambio provocan:

– perturbaciones en la vegetación, llegando a provocar la mortandad de la misma;
– alteración del ciclo hidrológico, por lo que la floración puede verse perturbada;
– alteración posible de la composición y estructura de la vegetación.

Esto refleja una “œmediterraneocización” de la parte suroccidental de la Península, disminuyendo el efecto Atlántico en la misma ( se habla de dobles primaveras).

En el centro peninsular se estabilizan las temperaturas máximas entre febrero y abril, aumentan las máximas entre mayo y septiembre,  y suben las mínimas entre octubre y diciembre.

En conjunto hay una creciente aumento al aumento de temperatura desde 1984.

La variabilidad climática, aumentada, puede provocar cambios bruscos en poco tiempo, desencadenando (o contribuyendo) a procesos de Seca y mortandad de especies, al carecer éstas de tiempo para adaptarse a la nueva situación “en caso de poder hacerlo.

En la ola de calor de 1995 hubo gran mortandad en la vegetación, aunque no en la oriental. La del 2003 no ha sido tan letal a corto plazo, quizás por las abundantes precipitaciones de los meses anteriores.

Ensayos originales publicados en “La Seca: el decaimiento de encinas, alcornoques y otros Quercus en España”. MMA, 2004

Selección de textos: Iñigo Álvarez de Toledo, MSC

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