El “nuevo” escarabajo bellotero

1207924972_0.jpgImagen de un escarabajo de la especie ‘Thorectes lusitanicus’ comiendo una bellota. (Foto: CSIC)

Investigadores del CSIC descubren la primera especie de escarabajo que come bellotas en el parque natural de Los Alcornocales en Cádiz

MADRID, 11/04/2008.- Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la Universidad de Alicante, ha descubierto en el Parque Natural de Los Alcornocales en Cádiz la primera especie de escarabajo capaz de arrastrar, consumir y enterrar las bellotas de diferentes especies de Quercus como alcornoques, encinas y robles.

Una vez enterradas, los coleópteros de la especie ‘Thorectes lusitanicus’ comienzan a comerse las bellotas y, en ocasiones, se refugian dentro de ellas durante todo el invierno. Este comportamiento, inédito en una especie de hábitos coprófagos, facilita la supervivencia y germinación de las semillas, así como su protección frente a predadores, como aves y roedores.
Enterramiento y germinación

Debido a que los coleópteros inician el consumo por la parte más alejada del embrión y las bellotas no son consumidas del todo, muchas semillas pueden generar nuevas plántulas. “Aún necesitamos calcular qué porcentaje de las bellotas enterradas son capaces de generar nuevas plántulas, y conocer si la variación en la tasa de enterramiento y germinación depende de la composición vegetal y la presencia de vertebrados herbívoros”, afirma Jorge Lobo, coautor de la investigación.

Según los estudios de campo y laboratorio realizados, esta especie de escarabajo parece preferir las bellotas de alcornoque respecto a las de otras especies de Quercus. “La preferencia por los frutos de alcornoque es incluso mayor que la existente frente a otros recursos usados de forma típica por la especie, como los excrementos de vaca y de conejo”, aclara Lobo.
Ácidos grasos esenciales

La predilección de esta especie de coleóptero por las bellotas parece deberse al alto contenido del fruto en ácidos grasos esenciales. “El consumo de bellotas durante finales del otoño y el invierno está probablemente relacionado con la hibernación, la producción ovárica y el desarrollo de la especie. Los individuos alimentados con bellotas muestran tasas de actividad mayores, óvulos mejor y más desarrollados y mayor resistencia al frío”, explican los investigadores.

El género ‘Thorectes’ tiene 43 especies de escarabajos conocidas, de las cuales 20 se encuentran en el territorio Íbero-balear, y 18 son endémicas. Se trata de especies ápteras (sin alas) que poseen una escasa capacidad de dispersión, lo cual explica el alto número de especies presentes en la Península y su vulnerabilidad.

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