Caballos en la dehesa

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Juan Serna (Natura / El Mundo)

Entre la multitud de experiencias de emprendedores en el medio rural, llama la atención la de Joaquín Conesa, en Don Benito (Badajoz), donde tiene radicada su yeguada, Nobleza del Guadiana, en plena dehesa extremeña.

En el ecosistema adehesado del suroeste español, el cerdo ibérico, la oveja merina, las vacas retintas, las cabras y los equinos, entre ellos el caballo español, han protagonizado la vida y la cultura de unos territorios cada día más amenazados por una ‘modernidad’ que ahora se cuestiona en la nueva política agraria y de desarrollo rural de la Unión Europea.

El mérito de esta pequeña empresa tiene varias dimensiones; por una parte su dedicación a una de las razas ganaderas autóctonas más bellas y simbólicas de nuestro país, en régimen extensivo y en armonía con los recursos naturales del ecosistema. Es también importante su contribución a la recuperación de viejos oficios como el de guarnicionero, herrador, domador y su ayuda para popularizar la afición al caballo, aumentar la cabaña y a propagar su prestigio nacional e internacional.

Joaquín Conesa empezó con pocas yeguas hace 40 años. Todos le daban por “loco” hasta que logró formar una yeguada respetable, de la que uno de sus caballos excepcionales, ‘Indiano’ ‘XVIII’, fue comprado en EEUU y se le ha dedicado una Fundación en Bakersfield (California). Tras 40 años, la empresa exporta caballos a Europa y América y acumula prestigio y premios: 20 años como mejor criador y mejor ganadería en España.

Hoy en día, la facturación del sector de caballos de pura raza española sobrepasa los 1.000 millones de euros en España.

En las instalaciones de Nobleza del Guadiana esos apreciados caballos pastan a diente en las dehesas, las yeguas paren al aire libre y están adaptadas a los rigores de ese ecosistema mediterráneo que ayudan a conservar.

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