Sobre la agricultura española, crisis y medioambiente, artículo del Sr. Velarde

24 Novembre 2006 · Saggi / Ensayos OMG

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Iñigo Alvarez de Toledo, MSc
Fecha: lun. 18 juli, 2005 17:54:51
Para: cartas@abc.es
Asunto: Agricultura española, crisis y medioambiente

Sr. Director,

querría comentar dos importantes cuestiones al artículo del Sr. Velarde “La Agricultura Española Ante una Seria Crisis (y II). Son:

El cuarto: “España, como consecuencia de una propaganda absurda soslaya la cuestión de los transgénicos, mientras multitud de grandes potencias ………….se zambullen en ellos”.

España ha sido el único país de la Unión Europea que no ha mantenido la moratoria acordada en 1998 a la introducción de nuevos transgénicos.
Por otra parte, sí se hacen análisis serios sobre este asunto de los que se deducen riesgos y certezas muy importantes para el medioambiente y la salud por el uso e ingesta de organismos modificados genéticamente.

Algunos ejemplos:

– traslado de genes no naturales del alimento al intestino humano en su digestión (probado por la Universidad de Newcastle en el 2002);

– alergias a las nuevas proteínas creadas con el cambio de la estructura del DNA (como en el caso de las reacciones alérgicas al maíz Star Link registradas en EEUU);

– reducción de la vida animal y vegetal -biodiversidad- en los cultivos(demostrado por un experimento de 3 años realizado bajo el control de la Real Academia de Ciencias del Reino Unido, publicado en el 2003), en comparación con la agricultura convencional -que usa pesticidas y herbicidas. Es fácil deducir cuanto diferente será el resultado frente a la Agricultura Ecológica;

– contaminación inevitable a los cultivos no transgénicos, y particularmente a los ecológicos, reduciendo su valor e imponiendo al agricultor y al consumidor modos de cultivo y alimentos que no quiere. Además no se aplica el principio básico de la U.E. “quien contamina paga”; famosos son los casos en México que llevan a mayor pobreza a los pequeños agricultores, ya que han de pagar patentes anualmente y productos fitosanitarios compatibles.

– La biotecnología aplicada a la agricultura tiene, en mi opinión, cierto potencial positivo, pero lo que se pretende soslayar es sus perjuicios e incertidumbres, ignorando a su vez el fundamental “principio de precaución” de la U.E. también consagrado en el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología.

Esto se debe a que es una tecnología desarrollada y comercializada por muy pocas y poderosas grandes empresas, cuyo fin natural es, exclusivamente, la recuperación de la inversión y el aumento de los beneficios dinerarios en el menor tiempo posible.

Científicamente, sigue un pensamiento linear, que prima cada elemento de un sistema soslayando que el resultado final lo da la red de relaciones.

Muchas más cosas se pueden decir y aclarar, y me pongo a la disposición del periódico si quiere que se ahonde en esta cuestión.

Quinto choque -la carga medioambiental.

Ignoro si el autor se refiere en general a tener que evitar la degradación medioambiental en la agricultura , o a los efectos de la Red Natura. Pienso que es esto último, y sin duda tiene sus razones para criticar su gestión.

La Red Natura se establece para conservar biodiversidad, lo cual es un principio loable. Sin embargo impone una carga burocrática y legislativa a los propietarios afectados, que son, como bien argumentó Carlos Iñiguez, buen propietario, aquellos que tienen sus campos en un estado ejemplar; por ello él sugería poner tal carga sobre los que degradan sus tierras.

En cualquier caso la vía que va emergiendo para gestionar estos bienes, que al final producen un beneficio -o daño- público, es asignar un precio por sus servicios, introduciéndolos en el mercado. Es un brutal e irresponsable error externalizar (ignorar) los costes y beneficios que producen los ecosistemas, lo que debería ser un anatema para cualquier economista liberal. El hecho que no lo haya sido es una causa fundamental de que nos encontremos en la actual difícil situación económico-medioambiental.

Estas sencillas verdades están ya siendo comprendidas por algunas empresas importantes y por organismos públicos; al final consiste en aceptar una inevitable realidad: que la Economía es un sub-sistema de la Naturaleza.

Mucho de la forma de pensar reduccionista se debe a algo que frecuentemente los economistas critican a los funcionarios, pero de lo cual ellos también pueden pecar: se mira una realidad inalcanzablemente amplia desde los despachos y los prejuicios de lo aprendido, y de lo que quizás pareció dar buen resultado en un pasado que ya no volverá.

Cordialmente

Iñigo Alvarez de Toledo
I D E A A – instituto de ecología aplicada

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