Palencia se declara municipio libre de transgénicos

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Madrid, 20/3/2007, (Ecoestrategia).
Diez años después de su introducción en los mercados, las grandes promesas de los cultivos transgénicos están muy lejos de hacerse realidad: Ni han aumentado el rendimiento de los cultivos; ni han mejorado la calidad de los alimentos y del medio ambiente; ni han contribuido a solucionar el problema del hambre en el mundo.

Por el contrario, en los principales países productores están apareciendo ya problemas agronómicos relacionados con este tipo de cultivos, se están agudizando los problemas ambientales como el abuso de pesticidas y empeoran las situaciones de pobreza, injusticia y exclusión social.

En días pasados un grupo de expertos del departamento de ingeniería genética de la Universidad de Caen, en Francia, presentó un nuevo estudio, en el que se demuestra que las ratas de laboratorio alimentadas con un maíz modificado genéticamente producido por la multinacional biotecnológica Monsanto han mostrado signos de toxicidad en el riñón y en el hígado.

Hay que recordar que este maíz está aprobado para consumo humano y animal en la Unión Europea (UE); es la primera vez que un producto transgénico aprobado ha mostrado evidencias científicas de efectos tóxicos en órganos internos.

En España, el país europeo con mayor superficie de cultivos transgénicos – 53.000 hectáreas de maíz en 2006 según el Ministerio de Agricultura- existe una absoluta falta de control y de seguimiento de sus repercusiones, así como falta de transparencia y de trazabilidad, como ha puesto en evidencia el informe “œLa Imposible Coexistencia”.

Un gran número de organizaciones sociales y agrarias lleva años reclamando la retirada de los cultivos transgénicos. En palabras de Andoni García Arriola, de la COAG, “œel territorio español, deplorablemente, ha sido estos años pionero y campo de pruebas de los cultivos transgénicos en la Unión Europea y la población agraria esta sufriendo presiones constantes (y falsas promesas), para que sus campos se llenen de variedades transgénicas, destruyendo así el modelo de agricultura que la sociedad les esta demandando”.
Las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Red de semillas y Pataforma Rural expresaron su satisfacción por la aprobación de la Moción por la que se declara el municipio de Palencia, en la Comunidad Autónoma de Castilla-León, “œZona Libre de Transgénicos” el pasado 15 de marzo (Día Internacional de los Derechos del Consumidor). Se trata del comienzo de una campaña que persigue conseguir esta declaración en todos y cada uno de los municipios de la provincia y posteriormente en toda la comunidad.

“œExpresamos hoy una profunda satisfacción pues vemos más cercano el deseo de la mayoría de los ciudadanos, que, conscientes de los peligros de estos cultivos modificados genéticamente (MG), quieren vivir en un mundo sin transgénicos”, afirmó Isabel Bermejo, responsable de Transgénicos de Ecologistas en Acción.

“œEste pequeño paso es muy importante en el largo camino hasta que nadie se atreva a utilizar a la naturaleza y a los ciudadanos en un gigantesco experimento genético”, añadió David Sánchez, responsable del Área de Transgénicos de Amigos de la Tierra.

La comercialización de alimentos transgénicos es un acto irresponsable que convierte a los consumidores en cobayas humanas. Las multinacionales agrotecnológicas (que desean que para el 2010 haya componentes transgénicos en un 60-70% de los productos comercializados) se prometen grandes beneficios económicos, mientras el riesgo lo asumen los ciudadanos y el medio ambiente. Ante este panorama, las encuestas siguen mostrando el rechazo masivo de los consumidores a los transgénicos.

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