España,único país que cultiva maíz transgénico en Europa, vota en contra de que se cultive en Hungría

Bruselas, 20/2/2007, (Ecoestrategia).- Por tercera vez, los gobiernos de la Unión Europea (UE) han bloqueado la propuesta de la Comisión Europea de forzar a un país de la comunitario a aceptar el cultivo de transgénicos en su territorio. En este caso se trata de un maíz de la transnacional Monsanto, conocido como Mon 810, que ha sido manipulado para producir una toxina; el mismo cuyo cultivo que el Gobierno tolera a gran escala en España.

Conscientes del importante papel que ha jugado el voto de la ministra de Medio Ambiente española, Cristina Narbona, para obtener la mayoría cualificada (272 votos), Greenpeace manifestó su satisfacción por el voto en apoyo del derecho de Hungría a proteger su medio ambiente y la salud de sus ciudadanos.

“Los ministros han tomado una valiente decisión para proteger al medio ambiente y para respetar la opinión mayoritaria de los ciudadanos”, afirmó Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña contra los Transgénicos de la organización ecologista Greenpeace. “Deseamos que llegue el día en que la Comisión Europea anteponga también la defensa de los intereses de los ciudadanos y del medio ambiente a la de los intereses de las corporaciones agrobiotecnológicas que presionan en Bruselas y en la Organización Mundial del Comercio”, añadió.

Las evidencias científicas publicadas por las autoridades austríacas y húngaras demuestran que el Mon 810 puede tener efectos peligrosos sobre la flora y la fauna europeas. Los agricultores convencionales y ecológicos están cada vez más expuestos a la contaminación producida por los transgénicos, según revela el informe presentado ayer mismo por las organizaciones Greenpeace y GeneWatch UK, donde se enumeran los casos de contaminación por transgénicos en el mundo. En el caso de España, Greenpeace lleva años identificando los problemas de los transgénicos en nuestro territorio, como puede verse en el informe “La Imposible Coexistencia”.

Greenpeace recordó que el maíz transgénico rechazado por Hungría no sólo se cultiva ampliamente en España (53.000 hectáreas según el Ministerio de Agricultura), sino que además existe una absoluta falta de control y de seguimiento de sus repercusiones, así como falta de transparencia y de trazabilidad. Greenpeace, así como un amplio número de organizaciones ecologistas, agrarias, sindicales y sociales rechazan los cultivos transgénicos por suponer un grave riesgo para la salud, el medio ambiente y la economía, y han solicitado reiteradamente la prohibición de estas variedades en España dado que no hay coexistencia posible entre los transgénicos y la agricultura convencional y ecológica.

“Esperamos que la Comisión Europea entienda ahora que a la tercera va a la vencida y opte por defender los intereses de sus ciudadanos; en cuanto al Gobierno español, tiene ahora una oportunidad histórica para prohibir los transgénicos en España pues los ciudadanos no comprenderían que, habiendo prohibido hoy el Mon 810 en otros Estados de la UE, se autorizase su cultivo en España”, concluyó Carrasco.

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