La viticultura ecológica y biodinámica pueden ayudarle a adaptarse al cambio climático

couledeserrant.jpg nicolasjoly.jpg Nicolas Joly, viticultor biodinámico

SEAE. 27/08/07.

Los viticultores españoles han manifestado su preocupación ante las
alteraciones que está empezando a comportar el cambio climático, ya que, por
ejemplo, ahora las uvas maduran antes por el exceso de sol.

La variedad climática ha puesto en alerta al negocio vinícola, y los enólogos intentan adaptarse ante el temor de que, en los próximos años, peligren algunos cultivos, sobre todo los del centro y el sur de España.

Sin embargo, la solución podría encontrarse en aplicar los métodos de la agricultura ecológica y biodinámica, que pueden contribuir a que las variedades se adapten a los nuevos parámetros de sol y régimen de lluvias, como ha explicado Julio Arroyo, el presidente de la Asociación de Agricultura
Biodinámica de España a Ecoalimenta.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC) ha
vaticinado que las temperaturas subirán 2,5 grados a lo largo de este siglo.
La excepción que demuestra la regla es el frío que este verano está haciendo
en algunos lugares de España. De una u otra forma, todos los cultivos están
experimentando en diferentes partes del mundo los efectos del cambio
climático. Para bien, por ahora, en el caso del vino. La calidad está siendo
excelente en Burdeos y en Borgoña (Francia), o en la misma Rioja, donde más
se están notando las alteraciones climáticas en nuestro país.

Julio Arroyo que, además de ser el presidente de la Asociación de
Agricultura Biodinámica de España, es agricultor, ha explicado que este tipo
de agricultura ecológica, que tiene en cuenta, además, los procesos
energéticos en los que inciden los astros y también el clima (el sol es un
astro), puede contribuir a que la tierra y los cultivos se adapten al cambio
climático sin perder sus cualidades.

Los beneficios de la agricultura ecológica y biodinámica se han podido constatar sobre todo en la viticultura, y hay excelentes resultados de su aplicación en Francia. Arroyo recuerda que los preparados de la biodinámica, junto a las prácticas propias de la agricultura ecológica, ayudan a la tierra a recuperar los elementos que pierde con el devenir del tiempo y los factores ambientales, y
contribuyen a regularla. Todo ello puede hacer que recupere lo que pierde a
causa del cambio climático, de forma natural.

Los viticultores españoles ya han empezado a detectar numerosas alteraciones
como consecuencia del cambio climático, que se están dejando notar en las
vides y en el producto final: los vinos. “Estamos todos mirando el tema y
adelantándonos para prever qué puede suceder”, admite María Larrea, enóloga
jefe de la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE), en unas
declaraciones al diario El Mundo publicadas recientemente.

La Universidad de La Rioja trabaja en una investigación que analiza cómo ha variado la fecha de la vendimia desde 1870 y lo relaciona con datos climáticos. Los resultados no serán publicados hasta dentro de unos meses, pero ya se ha
visto que “se han producido ligeras modificaciones en la última década, a
partir de 2000”, según Javier Tardáguila, profesor titular de Viticultura de
este centro y responsable del estudio.

Los enólogos consultados estiman que el adelanto de la vendimia ha sido de
entre una semana y 10 días. Así, en La Mancha, la recogida de la uva airén
se hace el 10 de septiembre cuando hace varios años se hacía el 25. “Esto no
es normal. Se está acortando demasiado el ciclo de la planta”, sostiene
Enrique Cepeda, responsable de Viñedos de la Cooperativa Virgen de las
Viñas, que cultiva 22.500 hectáreas en Tomelloso (Ciudad Real).

Las altas temperaturas repercuten también en la graduación alcohólica del
vino. Los vinos que antes tenían 13 grados ahora alcanzan los 15. Son más
pesados y, sobre todo, emborrachan más. En La Mancha, el alto grado es algo
a lo que están acostumbrados, pero en el norte no, así que tienen que
combatirlo utilizando menos azúcares o buscando tipos distintos de
levaduras, que son las que actúan durante la fermentación.
También se están detectando otros efectos derivados de esta maduración
temprana, como la falta de color en el vino o algunos problemas en las
pieles que derivan en aromas verdes y en sabores ásperos. Sin embargo, el
cambio climático también tiene cosas positivas. Que llueva más en invierno y
menos en verano hace que, durante la época estival, la vid tenga menos
enfermedades provocadas por mohos y microorganismos amantes de la humedad.

Las precipitaciones son ahora más intensas, pero peor repartidas, y se
registran temperaturas más extremas. Gracias a estos cambios bruscos, hay
más heladas, que benefician mucho a las viñas porque depuran el suelo y
acaban con los insectos.

“El incremento de las temperaturas está siendo beneficioso porque estamos
teniendo una maduración más buena”, explica Antonio González, director de
Enología de J. García Carrión, padre del popular Don Simón y de otros vinos
de Rioja, Ribera del Duero, La Mancha, Jumilla, Rueda y Penedés. “El
problema será que, en unas décadas, las temperaturas que alcancemos nos
lleven, sobre todo en el sur de España, a no cultivar algunas variedades de
uva o a que desaparecieran algunas denominaciones de origen”, advierte.

Tal vez, con la agricultura ecológica y biodinámica, se podría lograr que estas
variedades puedan llegar a adaptarse a estas nuevas temperaturas y regímenes
de lluvia, y no desaparecería, según los promotores de este método.

La biodinámica también podría ayudar a que variedades que se plantan por
primera vez en una zona se adapten mejor, ya que otra de las características
del cambio climático es que permite cultivar en zonas donde antes era
impensable porque la uva no maduraba. Así ocurre en el frío Prepirineo, por
ejemplo, donde se está plantando somontano. O en los valles asturianos del
Navia y del Narcea, donde los expertos auguran que en unos años podrán
producirse vinos de alta calidad en donde hasta ahora se daban unos pequeños
cultivos testimoniales y sin denominación de origen. “En Asturias y Galicia
el calor nos beneficia mucho, porque ayuda a que los vinos lleguen hasta el
final”, señala Miguel Tubía, director técnico de las bodegas Martín Codax.
Así ocurre con el albariño, que ha llevado mejor que nadie el calor
asfixiante que se produjo en 2006

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