La crisis golpea al sector olivícola argentino


La caída europea generó menores precios y más competencia externa; factores internos agravan la situación
Por José Hidalgo Pallares  | LA NACION

Juntar los términos “crisis europea” y “aceite de oliva argentino” en una misma frase parecería un desafío propio de un juego de ingenio. Lo cierto, sin embargo, es que la grave situación que varias economías del Viejo Continente están atravesando ha afectado al sector olivícola nacional, cuya rentabilidad, según fuentes de la actividad, ha caído sostenidamente en los últimos años, situación que se ha visto agravada por factores internos.

Según el presidente de la Cámara Olivícola de La Rioja, Emilio Caimi, en la última década la demanda mundial de aceitunas y de aceite de oliva creció menos que la oferta. A esto se sumó la crisis europea, que provocó una caída en el consumo. “Por todo esto, los precios internacionales están planchados y lo seguirán estando en el mediano plazo”.

Datos del Ministerio de Agricultura de la Nación muestran que los precios de exportación del sector no sólo se han mantenido planchados, como dice Caimi, sino que han caído. En 2011, cada tonelada de aceitunas nacionales de mesa se exportó a un precio promedio de 1427 dólares, 7,5% menos que en 2010 y 18,1% menos que en 2008. Los precios del aceite de oliva sufrieron una caída aún más marcada: en 2011, cada tonelada se exportó a US$ 3158, el precio más bajo de los últimos ocho años y 23,5% menor que el valor récord alcanzado en 2008 (ver infografía).

Foto: LA NACION
En el caso del aceite de oliva, no obstante, la caída en los precios pudo ser compensada por un aumento en el volumen exportado, que pasó de 12.000 a 22.000 toneladas entre 2010 y 2011, con lo que el monto total de las exportaciones alcanzó los US$ 70 millones, 62% más que el año anterior. No ocurrió lo mismo con las aceitunas de mesa, cuyas exportaciones en 2011 se mantuvieron, como en 2010, en alrededor de 85.000 toneladas, por lo que la caída en el precio se tradujo en una disminución del monto exportado, que pasó de 131 a 121 millones de dólares.

La crisis europea ha repercutido también en una mayor competencia para el sector olivícola nacional, cuya producción se centra en Catamarca y las provincias de Cuyo. “España está presionando fuerte para colocar sus productos en Brasil, que es uno de nuestros principales mercados. Para ello cuentan con dos ventajas importantes: el costo del flete marítimo, que es casi un 50% de lo que sale poner mercadería de La Rioja en San Pablo, y los subsidios de la Unión Europea, que representan casi un 30% del valor, en el caso de aceite de oliva. El otro gran mercado de exportación de Argentina es Estados Unidos, pero allí ya casi no se puede competir en precios”, aseguró Caimi.

Con él coincidió el gerente general de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen), Mario Bustos Carra: “Los países europeos que más están sintiendo la crisis son, precisamente, los principales países olivareros a nivel mundial: España, Italia, Grecia y Portugal. Ellos quieren nivelar sus economías y para eso tienen una política de Estado para mejorar sus exportaciones: financian plazos de pago que sus exportadores dan a los importadores, permiten contratar fletes a precios bajos, en fin, todas las medidas al alcance de las autoridades. Y los empresarios argentinos hoy miramos cómo cada vez se expanden más los productos olivícolas europeos en Brasil, en detrimento de la producción nacional. ¿Cómo puede competir un exportador nacional de aceite de oliva contra uno español, si ellos consiguen colocar la mercadería en Brasil al mismo precio que en Argentina representa el costo en fábrica?”

Según Bustos Carra, alrededor del 80% de la producción local de aceitunas y aceite de oliva se destina al mercado externo. Ambos productos, de acuerdo con las cifras oficiales, tienen a Estados Unidos y Brasil como sus principales mercados.

FACTORES INTERNOS

Los empresarios aseguraron que hay factores internos que agravan aun más la situación del sector olivícola nacional, que, según Bustos Carra, es la principal actividad económica de Catamarca y La Rioja y tiene un peso importante en las economías de Mendoza y San Juan.

“Los precios de los insumos más importantes subieron 280% desde 2005, mientras que el dólar lo hizo en el orden del 43%. El margen de rentabilidad se pulverizó y hoy el sector está trabajando a pérdida. Esta próxima cosecha se ve muy complicada por el altísimo costo de la mano de obra y por la dificultad para poder importar máquinas cosechadoras, debido a las licencias no automáticas. Es muy probable que buena parte de la producción no llegue a cosecharse”, dijo Caimi.

Bustos Carra, por su parte, añadió que muchos operarios no aceptan un trabajo temporal en la cosecha porque eso les significa perder subsidios estatales, y coincidió con Caimi en que la importación de cosechadoras está trabada. “Las expectativas para la próxima campaña olivícola son francamente inciertas”, concluyó.

Cristian Correas, subsecretario de Agricultura, Ganadería y Alimentos del Ministerio de Agroindustria y Tecnología de Mendoza, reconoció que los productores olivícolas enfrentan dificultades para contratar mano de obra para la cosecha. Sin embargo, él cree que el principal problema del sector es la desigual distribución de márgenes de rentabilidad entre los distintos eslabones de la cadena. “La caída de la rentabilidad ha afectado a todos los eslabones, pero el sector de distribución y comercialización manejaba ganancias de 200 o 300%, que le permitieron mantener un margen. En cambio, los sectores primario y transformador ya no tienen rentabilidad.”

Para Correas, la solución no pasa por rebajar los salarios o devaluar el peso, sino por mejorar la integración y la competitividad de los distintos eslabones de la cadena olivícola. “Todos los eslabones deben ser parte del negocio”, dijo..

Seguici in Facebook