La agricultura de conservación disminuye la compactación de los suelos

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16 julio, 2003
Emilio J González Sánchez
Asociación Española Agricultura de Conservación /
Suelos Vivos (AEAC/SV)

www.aeac-sv.org

Es muy frecuente encontrar problemas de compactación
en las tierras bajo agricultura convencional. De
hecho, junto con la erosión del suelo, es el mayor
problema medioambiental causado por la agricultura
convencional. Es fácil ver ejemplos en todo tipo de
suelos, en fincas de todos los tamaños y en todas las
regiones de España.

La compactación es sinónimo de una pérdida de
beneficios económicos y agronómicos para el
agricultor. Estas pérdidas se deben a la muy probable
disminución en la producción, al no establecerse de
manera idónea el cultivo, unido a los pases de labor
necesarios para intentar corregir la compactación.

El problema tiene su origen en la energía transmitida
al suelo por el empleo de pesados aperos de labranza,
al pase de vehículos equipados con neumáticos con una
elevada presión de inflado y ancho reducido, y el
sobrepastoreo de ganadería. Estos efectos negativos lo
son aún más si el suelo se halla muy húmedo. En suelos
compactados nos encontramos una disminución
considerable en el número de poros del suelo, por los
que se infiltra y almacena el agua que estará
disponible posteriormente para el cultivo. Además, las
raíces se encontrarán un gran impedimento para
explorar el suelo en su búsqueda de agua y su
desarrollo.

El coste de la compactación

Es difícil calcular el coste total debido a la
compactación. El problema principal para el agricultor
es su productividad, lo cual le puede inducir a error:
“œsi no hay disminución de producción, no hay
problema”. Pero la realidad es distinta. Por ejemplo,
en el trigo en años muy húmedos puede ocurrir que si
hay lluvias muy frecuentes, el cultivo “œsobrevive” en
los primeros 15-20 cm. del suelo sin que haya una
disminución en la cosecha. Pero en años más secos, que
en nuestras condiciones es lo usual, podemos tener
pérdidas considerables. En el caso de algodón se han
detectado pérdidas del 20-50 % debido a la
compactación del suelo (Mc Garry, 2001) y en cereales
de grano, hasta un 50 %.

Por otra parte, hay un evidente incremento de costes,
y el agricultor no conservacionista es el que los paga
todos; en primer lugar, el coste de la labranza
intensiva, primer causante de la degradación del
suelo; en segundo lugar, las pérdidas de producción; y
por último, las labores de corrección para romper la
capa compactada, que a su vez aumenta de nuevo el
riesgo de una nueva compactación. Es una espiral hacia
el problema de raíz, más que una solución. En EE.UU,
solo por disminución de producción se cifraron las
pérdidas causadas por la compactación de los suelos en
1994 en más de 1000 millones de euros (Lal).

Corrección de la compactación

Existe gran bibliografía Mc Garry (2001), Soane & van
Ouwerkerk (1994), Arshad (1999), Lal (1994) que
presentan los sistemas de AC, inicialmente el mínimo
laboreo, como ideales para prevenir y mejorar los
suelos compactados. Es necesario pensar no solo en el
corto plazo, para además de solventar el problema de
la compactación, mejorar la estructura del suelo para
futuras generaciones.

Para abordar el problema de la compactación se pueden
tomar medidas correctivas, como en el caso del
subsolado, y medidas complementarias, que no modifican
rápidamente la condición actual del suelo pero que
ayudan a mejorar el comportamiento del cultivo o bien
tiene un efecto en el suelo a un mediano o largo
plazo. Éstas últimas son necesarias, ya que el uso del
laboreo es una solución no sostenible. La opción que
sí lo es, es aplicar sistemas de manejo de suelo que
ayudan a descompactar, siendo muy recomendables los
sistemas de AC: siembra directa, mínimo laboreo y
cubiertas vegetales. La clave es no mover el suelo, o
disminuir el laboreo, y dejar una cobertura vegetal
sobre el mismo. Se debe mantener una cubierta vegetal
de especies con diferentes sistemas radiculares. El
objetivo de esta cubierta vegetal es la de incorporar
materia orgánica al suelo a través de la parte aérea y
de las raíces de las plantas. En este sentido se
prefiere utilizar especies de con raíces profundas
para además penetren el subsuelo compactado,
favoreciendo la formación de macroporos y la
estructuración del suelo.

Además, se debe poner freno a los procesos que
producen compactación, entre ellos principalmente el
tránsito de vehículos y el sobrepastoreo. El momento
del pase en ambos casos es fundamental, ya que a mayor
humedad más tensiones se transmiten al suelo, que se
compactará en superficie y profundidad. En el caso de
vehículos, principalmente tractores y remolques, es
muy recomendable el uso de neumáticos de alta
flotación (baja presión), que permiten hacer un mejor
trabajo con una menor presión de inflado.

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