Cada mes desaparece una raza de animal doméstico

Extinción en la granja

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Roma, 21/6/2007, (Ecoestrategia).- La rápida expansión de la ganadería industrial a gran escala, basada en un reducido número de razas, es la principal amenaza para la diversidad de los animales de granja a nivel mundial, según un informe presentado ante la Comisión de Recursos Genéticos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El aumento de la demanda mundial de leche, carne y huevos ha llevado a una gran dependencia de animales de gran rendimiento que se crían de forma intensiva para obtener productos uniformes, según lo da a conocer el informe denominado “œSituación de los recursos zoogenéticos mundiales para la alimentación y la agricultura”.

El problema se ve agravado por la facilidad con la que el material genético circula hoy alrededor del mundo, según indica el estudio que recoge datos de 169 países. “œEn los próximos 40 años, la población mundial pasará de los 6.200 millones actuales a 9.000 millones, con el crecimiento concentrado en los países en desarrollo”, aseguró el subdirector general de la FAO, Alexander Müller, en su intervención ante la Comisión. “œNecesitamos incrementar la capacidad de resistencia de nuestras fuentes de suministro de alimentos, manteniendo y desarrollando lo más posible nuestra cartera de recursos genéticos, que son vitales e irremplazables”, explicó el alto funcionario.

“œEl calentamiento global supone una amenaza adicional para todos los recursos genéticos, al incrementar la presión sobre la biodiversidad”, añadió Müller. “œPor eso necesitamos todos los recursos genéticos para facilitar la adaptación de la agricultura al cambio climático”. Con el tiempo en contra “œDurante los últimos siete años se ha extinguido una raza de ganado doméstico al mes, y el tiempo se acaba para una quinta parte de las razas de ganado vacuno, caprino, porcino, equino y avícola a nivel mundial”, señaló Müller.

“œEste primer estudio global de la biodiversidad de la ganadería y la capacidad de los países de gestionar sus recursos zoogenéticos es una llamada de alerta al mundo entero”. El informe señala que los datos anteriores muestran tan solo una parte de la erosión genética que se está produciendo, ya que en numerosas partes del mundo los inventarios de las razas ganaderas son incompletos. Es más, entre las razas de alto rendimiento más utilizadas, la diversidad genética dentro de esa misma raza se ve amenazada por el uso de un reducido número de sementales para el mejoramiento.

“La gestión eficaz de la diversidad zoogenética es esencial para la seguridad alimentaria mundial, el desarrollo sostenible y los medios de subsistencia de millones de personas”, aseguró por su parte Irene Hoffman, Jefa del servicio de Producción Animal de la FAO. “œAunque a veces sean menos productivas, muchas razas en peligro de extinción tienen características únicas -como la resistencia a las enfermedades o la tolerancia ante temperaturas extremas-, que las generaciones futuras pueden necesitar para afrontar problemas como el cambio climático, las enfermedades animales emergentes y la creciente demanda de productos ganaderos”, añadió Hoffmann.

Disminuye la biodiversidad doméstica

El ganado bien adaptado al medio ha sido un elemento esencial de los sistemas de producción agrícola durante más de 10.000 años, algo especialmente importante en los hábitats hostiles en donde cultivar es difícil o imposible. Desde mediados del Siglo XX unas pocas razas de gran rendimiento -generalmente de origen europeo-, se han extendido por todo el mundo, de a las razas tradicionales.

Entre las primeras se incluyen las vacas Holstein-frisonas (la más extendida, existente en 128 países y en todas las regiones del mundo) y las de Jersey, los cerdos Large White, Duroc y Landrace, las cabras Saanen y Rhode Island Red y las gallinas Leghorn. Este progresivo declive de la diversidad genética se ha completado en gran parte en Europa y Norteamérica, y está ocurriendo ahora en muchos países en desarrollo, que hasta ahora habían conservado un elevado porcentaje de sus razas autóctonas.

En Kenya, por ejemplo, la introducción de las ovejas de raza Dorper ha provocado la casi completa extinción de la oveja roja de los Maasai. Sin lugar a dudas los países en desarrollo serán los más afectados por la pérdida de zoodiversidad en el siglo XXI, según advierte el informe.

En lo que respecta a Asia y la zona del Pacífico se encuentran más de un quinto de los recursos genéticos animales del mundo, y hay clasificadas más de 1.251 razas animales domésticos. La mayor parte de los búfalos y yaks del mundo, casi la mitad de los patos de Berberia, faisanes y perdices, un tercio de las razas de cerdos y un cuarto de las razas de cabras se encuentran en esta zona.

Concretamente en Viet Nam, el porcentaje de las cerdas de cría indígenas descendió desde el 72 por ciento del total de la población en 1994 hasta el 26 por ciento en 2002. De sus 14 razas locales, cinco son vulnerables, dos se encuentran en estado crítico y tres en peligro de extinción.

Igualmente, en Europa, un vasto número de especies está en peligro debido a que se las considera poco competitivas desde el punto de vista económico. Las industrias avícola y porcina se apoyan solo en un puñado de razas especializadas. Particularmente crítica es la situación en Europa del Este que cuenta con poquísimos programas de conservación en acto. De las 2.576 razas clasificadas en Europa, casi la mitad se consideran en peligro de extinción.

Por su parte, en América Latina, alrededor del 20% de las razas existentes clasificadas se consideran en peligro. El porcentaje total de razas de aves en peligro de extinción ha pasado dramáticamente del 5 por ciento en 1995 al 45% en 1999. Mientras que en Oriente Próximo, buena parte de la diversidad animal doméstica se encuentra bajo amenaza de extinción debido a la intensificación y a la mecanización.

El 8 por ciento de las razas existentes se consideran en peligro (44 de 571), pero las pérdidas reales son sin lugar a dudas mucho más altas.

Finalmente, en Norteamérica muchas razas consideradas muy valiosas antaño, se ven ahora confinadas al cubo de la basura genético, aseguró la FAO. Al igual que en otras regiones, el camino imparable hacia la intensificación y la especialización se ha traducido en el aumento de la dependencia de un número limitado de razas para hacer frente a la demanda de alimentos. De las 259 especies clasificadas, el 35% están amenazadas de extinción.

Faltan programas de conservación

Está previsto que la progresiva sustitución de las razas autóctonas se acelere en muchos países en desarrollo a menos que se tomen medidas especiales para su uso sostenible y conservación, proporcionando a los cuidadores del ganado el apoyo adecuado, advierte el informe. A juicio de la FAO, la adecuada gestión de la zoodiversidad genética requiere recursos “incluyendo personal bien formado y medios técnicos adecuados- que muchos países en desarrollo no tienen.

Según el estudio, el 48 por ciento de los países del mundo no tienen programas de conservación in vivo, y el 63 por ciento programas in vitro, es decir, la conservación de embriones, semen u otro material genético con el potencial de reproducir los animales vivos en fecha posterior. De forma similar, en muchos países los programas de mejoramiento genético son ineficaces o simplemente inexistentes. “œLos países en desarrollo y con economías de transición necesitan apoyo para censar, conservar y utilizar sus razas ganaderas”, aseguró Clive Stannard, de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura. “œEs necesario poner en pie marcos adecuados para facilitar un acceso amplio a los recursos zoogenéticos y para un reparto equitativo de sus beneficios, tanto a nivel nacional como internacional”, concluyó.

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