La Agricultura Ecológica puede paliar los efectos de la sequia

21 Gennaio 2007 · Agroecologia

verano.jpg

Verano. Eliana Perinat
V. Gonzálvez
29 sept, 2005

Esta es una de las conclusiones de las XI Jornadas Técnicas de SEAE que
bajo el lema “œÂ¿Tiene futuro el secano?. Una propuesta desde la
Agricultura ecológica”, terminaron hoy en Toledo, con la asistencia de
casi 200 personas de todo el territorio nacional.

En las citadas Jornadas se criticó fuertemente el borrador de Real
Decreto sobre la coexistencia entre cultivos transgénicos con los
convencionales y ecológicos y se pidió su retirada y la paralización de
la siembra de variedades de maiz transgénico mientras no existan
garantías sobre la contaminación a siembras vecinas, como en el caso de
Sariñena (Huesca), que fue presentado por el Presidente del Comité
Aragonés de agricultura Ecológica

La agricultura ecológica puede paliar los efectos de la sequia, con sus
prácticas que hacen que los suelos puedan conservar mejor el agua.
Además, si se compara un manejo ecológico de cereales con fertilización
a base de residuos de las propias cosechas y en algunos casos con la
fijación simbiótica de nitrógeno, con un manejo convencional de
monocultivo de cebada y después de 12 años de experimentación se
obtienen los siguientes resultados:

Las rotaciones ecológicas necesitan entre 4 y 7 veces menos de energía,
producen entre un 20 y un 40% más, dependiendo de las rotaciones que se empleen, cuesta la mitad producir un kilo de grano, tienen un 30% menos de necesidades de nitrógeno, un 40% menos de fósforo y un 35% menos de potasio y necesitan un 20% menos de agua para producir la misma cosecha.

A todo ello hay que añadir su efecto beneficioso sobre el calentamiento
global, ya que las rotaciones ecológicas utilizan los residuos de
cosecha y labores superficiales, aumentando el secuestro de carbono. Y
por último disminuye la eutrofización de las aguas continentales al no
emplear ningún fertilizante ni orgánico ni mineral.

La Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), junto con la
Diputación de Toledo, el Patronato Universitario de Toledo y la
Universidad de Castilla La Mancha, organizó las XI Jornadas estatales,
sobre este tema con el lema “œTiene futuro el secano en España?: una
propuesta desde la Agricultura Ecológica”, con la colaboración de otras
entidades y el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla de La Mancha
y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Al evento que se
celebró entre el 22 y 24 de setiembre en Toledo, asistirán unos 40
expertos nacionales e internacionales y casi 200 personas de toda
España, que debatieron sobre la contribución de la agricultura ecológica
a reducir los efectos de la sequía, entre otras cosas, conservando y
manteniendo la capacidad de los suelos de retener el agua del secano,
como alternativa a la actual sistema de manejo de ese territorio que
suponen más del 80 % de la superficie agraria útil. El resultado de
éstos debates, será presentado al MAPA para apoyar el futuro Plan
Estratégico Nacional de Fomento de la Agricultura y Alimentación
Ecológicas, como una alternativa agroalimentaria viable para el
desarrollo del campo español que garantiza además la seguridad
alimentaria y la protección del medio ambiente

El proceso de cambio que vivimos en la agricultura, se ha acelerado
desde una demanda de agua adaptada al ritmo de las aportaciones
naturales, hacia un nivel de exigencias muy rígido y que rechaza las
oscilaciones. En el ámbito agrario, el proceso se manifiesta por el
abandono o cambio de uso de 6 millones ha de cultivos en secano entre
1960 y 1996, en tanto que a la superficie regada tradicionalmente se han
añadido desde principios de siglo 2’5 millones de ha en regadío, la
mayor parte en los últimos 40 años. A este consumo hay que unir el
urbano e industrial, con una intensidad de crecimiento muy grande desde
la década de los 60. Es un rápido camino hacia la insostenibilidad de
las relaciones entre agricultura y medio, en realidad es sólo una de las
manifestaciones de una situación mucho más amplia: la insostenibilidad
actual de la gestión global del agua.

Las modernas medidas que se adoptan para paliar las sequías, son agentes
de insostenibilidad, como es el caso de las masivas extracciones de
caudales subterráneos en el mediterráneo español. La sequía,
impredecible en sus ritmos e intensidades, desestabiliza el balance
entre lo disponible y lo necesario, impulsa en ocasiones huidas hacia
adelante poco sensatas y moviliza proyectos y promesas que los años de
bonanza hicieron olvidar.

Al confundir con frecuencia la condición de aridez o de carencia de
recursos abundantes con la sequía , lo que se procura es redistribuir
los recursos, tratando de situarlos allí donde sean mas rentables en el
ámbito económico o social. Esta política (allegar recursos y favorecer
su distribución) se ha acompañado de forma paralela por la creación de
nuevos consumos, que igualan o incluso superan las disponibilidades
movilizadas

La sequía, es un fenómeno climático que tiene la consideración de riesgo
natural por su potencialidad catastrófica, singularizado también por su
azonalidad y el hecho de que los caracteres que presenta como catástrofe
se instalan lentamente y, una vez finalizado el periodo deficitario, la
restauración de las condiciones estimadas como normales se suele demorar
mucho. No debe ignorarse que las sequías han sido la base de la
inestabilidad tradicional de las producciones del mundo agrario

Es difícil ignorar las estimaciones que señalan que, cada veinte años,
las necesidades mundiales de agua se duplican, impulsadas de forma
básica por el crecimiento demográfico y la expansión del regadío, o que
la Organización Meteorológica Mundial advierta la posibilidad de que, en
un cuarto de siglo, las áreas con estrés hídrico representen dos tercios
del planeta

El uso masivo y creciente del agua ha acabado por convertirla, a partir
de una tradicional consideración como recurso colectivo, en recurso
económico raro, caro, polémico, objeto de presiones y fuente de posibles
conflictos políticos e incluso de guerras

El mayor contenido de materia orgánica del suelo que resulta del manejo
ecológico del suelo, incrementa la retención del agua y reduce sus
pérdidas, disminuyendo así la necesidad de riego. Algunas relatos de
agricultores apoyan la mayor eficiencia en el uso del agua en AE y la
disminución del riesgo de sequía, en épocas seca.

La infiltración de nutrientes a las aguas subterráneas se reduce también
por el hecho de que los sistemas ecológicos son mas extensivos (carga
ganadera menor en un 25 %; en cerdos, debe existir suficientes tierras
donde abonar con estiércol para que no se aplique una dosis de más de
170 Kgs/ha, la mayoría de estiércoles se aplican en forma sólida y poco
en forma líquida, y todos los agricultores ecológicos deben contar con
cierta capacidad de almacenamiento de estiércol durante el invierno (más
de 4 meses). Además el alto contenido de materia orgánica de los suelos
se hace que la retención del agua y el drenaje se incremente y eso
reduce la infiltración y escorrentía del agua.

La AE elimina el riesgo de contaminación del agua superficial y
subterránea procedente de pesticidas sintéticos. Esto es importante para
el agua potable y la piscicultura (p. e, para la eliminación de
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP´ s) y disruptores endocrinos
químicos), así como para reducir el mayor costo de la depuración de
agua.

La AE ofrece una oportunidad estratégica para evitar y reducir en el
futuro los daños por inundaciones en áreas agrícolas: muy importante
para adaptarse al cambio climático. El mayor nivel de materia orgánica
en el suelo en las fincas ecológicas, significa mejor retención de agua
y drenaje y los fenómenos de la escorrentía e inundación se reducen.
Según algunos reportes anecdóticos este efecto es importante.

Más información en. www.agroecologia.net

Seguici in Facebook